Además del bloqueo sobre la Franja de Gaza, estamos siendo testigos
de una nueva ofensiva de Israel, que toma como pretexto y se aprovecha
del dominio unilateral del grupo Hamas en la Franja para imponer
castigos colectivos sobre un millón y medio de ciudadanos que viven en
aquel lugar.
A pesar del acuerdo de Annapolis, donde ambas partes nos
comprometimos a poner en práctica lo referido a la primera etapa de la
Hoja de Ruta, Israel está haciendo lo contrario. En ese contexto debía
reconocer el derecho del pueblo palestino a un Estado independiente,
poner fin a todo tipo de agresión contra nuestro pueblo y dejar de
construir asentamientos.
De igual modo, debe reabrir todas las instituciones de la OLP
clausuradas en Jerusalén Oriental, y eliminar los puntos de control
dispersos en Cisjordania, así como liberar el dinero bloqueado.
¿Hay confianza en la dirección palestina en que después de
Annapolis se produzca cambio alguno a favor de la paz?
La dirección palestina apuesta por la resistencia de su pueblo; por
el enfrentamiento a la ocupación israelí. Ahora bien, tanto la
conferencia de Annapolis como a la de París, las vemos como grandes
foros internacionales, mediante las cuales se ha reconocido que la
causa palestina es una realidad, y esperamos que los países
participantes en esas conferencias conviertan las palabras en hechos,
que se ejerzan las presiones necesarias al Gobierno de Tel Aviv, para
poner en práctica los compromisos de paz.
Y por eso le decimos, tanto al presidente Bush como al cuarteto
internacional (ONU, Unión Europea, Rusia y Estados Unidos), que las
negociaciones no pueden seguir mientras continúa la construcción de
nuevos asentamientos israelíes en territorio palestino y las
agresiones a Gaza o a Cisjordania.
La comunidad internacional tiene que intervenir para salvar esas
negociaciones de un derrumbe total. Eso es lo que le planteó el
presidente Abbas al Primer Ministro israelí en la más reciente reunión
en Jerusalén. Se le dijo textualmente que si continúa la construcción
de nuevos asentamientos, y la agresión, las negociaciones se
interrumpirán.
¿Las divergencias entre Hamas y Al Fatah; el hecho de que Gaza esté
gobernado por Hamas y el resto de los territorios palestinos por Al
Fatah, hasta dónde incide en la problemática actual?
Sin dudas que lo ocurrido con el movimiento Hamas en la Franja de
Gaza ha beneficiado a Israel. Y, por supuesto, este problema debilitó
la posición negociadora palestina.
Por eso hemos hecho un llamado al movimiento Hamas a que se
retracte de esa posición, que entregue todas las sedes de la ANP,
tanto civiles como militares al presidente Abbas, que no es el
presidente de Al Fatah, sino de todos los palestinos.
En ese caso, inmediatamente puede haber un diálogo global con la
participación de todas las fuerzas políticas palestinas, integradas
por los movimientos Al Fatah y Hamas, para de ese modo conciliarse y
formar un nuevo Gobierno nacional, que recupere la unidad de las dos
alas de la patria palestina, y determinar una fecha para que se
realicen nuevas elecciones.
Que sea el pueblo quien dé la última palabra en este proceso, como
única forma de salir de esta crisis. Que se celebren elecciones
generales, sobre la base de la representatividad total. También
debemos ponernos de acuerdo para celebrar elecciones del Consejo
Nacional Palestino.
¿Y hay posibilidades reales de todo esto?
En este momento hay un diálogo amplio dentro del movimiento
nacional palestino. Hay una buena parte de la dirección política de
Hamas, sobre todo la que radica en Cisjordania, que está a favor de
esta tendencia, y hay parte de la dirección política en Gaza que
aprueba este planteamiento.
Pero la dirección militar de Hamas en la Franja de Gaza, apoyada
por parte de su dirección política en el exterior, rechaza ese
proceso.
También debemos decir que hay fuerzas árabes, fundamentalmente en
Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Yemen, que hacen gestiones con la
dirección de Hamas para que se acepte el planteamiento de la Autoridad
Nacional Palestina. De igual forma lo hace la Liga Árabe, que en todas
las resoluciones acepta la legitimidad del presidente palestino,
Mahmoud Abbas.
¿Confían los palestinos en la mediación de George W. Bush, como lo
quiso demostrar en la conferencia de Annapolis?
Sabemos de la alianza norteamericana con Israel, pero como el
cuarteto lo aceptó como mediador, lo que exigimos es que juegue el
verdadero papel de árbitro honesto.
Bush, quien visitará la región en estos días, debe exigir porque se
ponga en práctica lo acordado, hacer que Israel cumpla con el plan de
paz.
La parte palestina ha cumplido el 95% de lo que se acordó en el
Mapa de Ruta, mientras Israel no ha hecho nada. Si el presidente Bush
no juega el papel positivo que se le ha asignado, las negociaciones
palestino-israelíes fracasarán.