A los 75 años de edad falleció en la noche del jueves, en esta
capital, el escritor cubano Lisandro Otero, Premio Nacional de
Literatura 2002.
Considerado uno de los narradores de mayor reconocimiento en la
literatura cubana de la segunda mitad del siglo XX, Otero fue autor
de la trilogía novelística integrada por La situación (premio
Casa de las Américas), En ciudad semejante y Árbol de la
vida; y de otras notables expresiones en el género, entre las
que se encuentran Pasión de Urbino, Temporada de ángeles
y Bolero. Parte de esa obra fue traducida a 15 lenguas
extranjeras en numerosas ediciones.
Desarrolló una intensa actividad en el campo del Periodismo desde
la década de los 50 hasta su muerte. Por ella fue distinguido con el
Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro.
También ocupó cargos en instituciones culturales, en la Unión de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y en el servicio diplomático.
En los últimos tiempos, como director, estuvo al frente de la
Academia Cubana de la Lengua.
Por voluntad propia sus restos mortales serán cremados. En los
próximos días, el Instituto Cubano del Libro, la UNEAC y la Academia
Cubana de la Lengua convocarán al homenaje póstumo que una figura de
su trascendencia cultural merece.