María del Carmen Sánchez

La máscara, el rostro del mito

ANTONIO PANEQUE BRIZUELA
paneque.b@granma.cip.cu

Mujer de sed antropológica que deviene sabiduría, la argentina María del Carmen Sánchez exhibe también en su quehacer una visible herencia plástica que indica el camino para aplicar las máscaras al teatro.

Ella es de esos que defienden "lo nuestro", entendido en su sentido de identidad regional, hemisférica, meridional, periférica y¼ universal. "Las culturas más originarias y antiguas —opina— conservan lo que Occidente ha perdido, aunque es algo tan visible como el cielo sobre la cabeza. Y precisamente a mí lo que me interesa es eso: la cosmogonía de esas culturas, el brillo infinito y la relación con el cosmos, con los elementos de la naturaleza inmediata y más mediata".

Se trata de una suerte de principio científico-creativo —desde hace 7 años trabaja en investigaciones teatrales sobre ritos de culturas indígenas— y pedagógico, esto último expresado en el curso sobre confección de máscaras que imparte desde principios de diciembre pasado, y hasta mediados de febrero, en la capitalina Casona de Línea bajo el título El rostro del mito.

Una decena de alumnos cubanos ("es la cantidad máxima con que trabajo; les pido que escojan un mito, un personaje de su cultura de pertenencia, y que salga desde dentro hacia afuera") aprenden técnicas de la especialidad para su aplicación en las artes escénicas.

Se basa en técnicas del teatro Noh de Japón, observadas en una gira teatral por América Latina, durante la cual se inició en las artes plásticas trabajando como asistente del escultor y teatrista francés Jean Marie Binoche. "Del teatro busco su espacio, la relación entre objetos, la proscenia. No persigo el plano, sino el volumen".

Es este un estilo que usa máscaras concebidas por esta creadora sobre moldes basados en barro, yeso, aserrín y pegamento, pero en las que el acabado es en piel, mediante métodos que buscan vitalidad y expresión del gesto y buena textura a través del pulido.

"A veces la imagen de la máscara se presenta previa, viene de algún dios antiguo. Otras, en el modelaje, la tierra se va transformando en barro y va apareciendo la forma. También puede venir de un ser humano.

"En general, en la escena actual no se están usando máscaras. En el teatro latinoamericano de los ochenta se emplearon mucho por agrupaciones como La Candelaria, el Teatro del Sol de Canadá, el grupo Buendía."

En esa labor, de gran complejidad pese a su apariencia simple ("para hacer una máscara, dedico 20 días"), María del Carmen emplea por igual su habilidad manual y sus conocimientos como actriz graduada (1981) en el Instituto de la Universidad del Arte, o como especialista en Antropología Teatral en Italia con actores del Odin Teatret de Dinamarca y discípulos de Jerzy Grotowski.

Amiga de Cuba, admiradora de Fidel y del Che Guevara ("pertenezco a un grupo que, de argentinos, hemos pasado a ser latinoamericanos"), es autora de los ensayos La interculturalidad en la creación teatral y de Sistemas representacionales de culturas ancestrales; específicamente de carácter ritual y también de dos instalaciones internacionales sobre máscaras teatrales.

La primera en el 2003, Ab origine, en el Museo José Terry de Tilcara, y, posteriormente en Bilbao, España, es una interpretación de un mito de creación de origen náhuatl, y la segunda en Italia durante el 2005, El grito, una mirada sobre la guerra, también con fotos y objetos de cerámica, esta última adquirida luego por la Fundación Napoli Sotterranea, donde se expone hoy permanentemente. Mientras, sus máscaras y muñecos recorren el mundo.

 

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