.— El presidente George W. Bush
abandonará hoy la residencia de descanso de Camp David, desde donde
felicitó a siete militares desplegados en Iraq por sus acciones en
2007, paradójicamente el año más letal para las tropas
estadounidenses.
El gobernante pasó las festividades navideñas junto a su esposa e
hijas en la mansión oficial de recreo, ubicada en Maryland, y
viajará este miércoles al rancho privado de Crawford, Texas, su
tradicional refugio en vísperas de año nuevo.
Medios de prensa norteamericanos dedicaron espacios a detallar el
exquisito menú que degustó el mandatario en la cena de Nochebuena,
en tanto otros contrastaron las sonrisas de los Bush con el luto de
familias norteamericanas que esperarán 2008 cercenadas por la guerra
en Iraq.
En su edición de este martes, el diario Los Angeles Times destacó
el caso de los tres hijos y el esposo de la sargento Carletta Davis,
quien fue enviada a ese país árabe en septiembre último.
El 5 de noviembre, durante una incursión de su unidad en las
cercanías de la ciudad de Kirkuk, Davis pereció al ser atacado por
fuerzas de la resistencia el convoy en que viajaba.
Coincidentemente, el día en que la sargento murió, el Pentágono
reconoció que 2007 será el año más letal para las tropas
estadounidenses, pues ya para esa fecha las bajas fatales en las
filas castrenses había superado el récord de 849 de 2004.
"Yo leía diariamente sobre las muertes en Iraq, y tal parecía que
se trataba sólo de nombres y cifras, pero cuando le sucede a uno, es
que nos damos cuenta de cuán humano es", declaró al periódico Thomas
Davis, esposo de la sargento.
Hasta hoy, el número de soldados muertos en 2007 asciende a 894,
pico que acerca a los tres mil 900 los uniformados que han perdido
la vida en el país árabe desde que comenzó la agresión armada hace
casi un lustro.
Según la vocera de la Casa Blanca, Dana Perino, en su llamada
telefónica a los militares desde Camp David Bush les dijo que
"estaban sirviendo a una causa muy noble".
No obstante, un reciente sondeo de la consultora Gallup evidenció
que seis de cada 10 ciudadanos considera la invasión a Iraq un error
de la actual administración republicana.