La
XIV edición del Festival Cantándole al Sol, sin duda la convocatoria
que más ha contribuido al desarrollo de la música para niños en el
país, ratificó también su capacidad de orquestar un espectáculo de
excelencia para ese exigente público, durante las vistosas galas en
el Karl Marx que acompañaron a los premiados y exhibieron lujos no
solo competitivos.
Las presentaciones en ese escenario durante tres días
constituyeron una ofrenda musical y danzaria de gran plasticidad, en
la que actuaciones como las de La Colmenita y Bebé Compañía
constituyeron aportes de jerarquía artística. Ambas son paradigmas
de la escena dedicada a niños y lograron una integración coherente
con los Coro Solfa y Estrellita, así como con la agrupación Raíces,
cuya entrega de Espantapájaros develó buen gusto y criterio
escénico, todo ello insertado dentro de una hermosa escenografía,
aceptable concepción sonora y buena dirección de Jaime Fort.
Durante la jornada final, mostraron su asimilación del género
Hoyo Colorao con su Conejito majadero, Dayaní Lozano,
mediante Hormiguita retozona, Patricio Amaro y Tendencia en
El rock del primitivo y Amaray Hernández en Deseos,
aunque ejerció particular atractivo la presentación de Niurka Reyes
y el diverso Osvaldo Doimeadiós con su Juan me tiene sin cuidao.
Con las obras aportadas por este último capítulo de Cantándole
al sol, sus auspiciadores de la Organización de Pioneros José
Martí (OPJM) y la disquera EGREM arriban a las 396 canciones
compuestas, interpretadas, grabadas y distribuidas con ese fin,
aunque aún no están conformes con el nivel de acceso popular a esos
discos.
Resulta apreciable, no obstante, el auge y difusión de esa
música, a partir de nuevos patrones creativos, conceptuales y
promocionales desde que en 1995 se iniciaron estos Festivales.
Según Jorge Ramos, jefe de actividades de la OPJM, producto de
esa intención de búsqueda fueron ahora los álbumes Mágica ilusión,
con las 11 canciones finalistas, y Chiquilín, con la
interpretación de piezas infantiles tradicionales, por parte de
figuras reconocidas que no se dedican habitualmente al género, los
dos vendidos en el propio teatro durante los días de Festival.
Esta edición acusó, además, mayor rigor selectivo a partir de dos
jurados, uno para elegir a los finalistas entre 85 candidatos de
distintas provincias, y otro para premiar las obras en diferentes
categorías.
Fueron otorgados dos premios en composición, el primero para
Zunzuncito, de Samuel Concepción; y el segundo para Federico,
de Rafael Arcis y Mayra Martínez. En interpretación, primero para
Danilo Corrales (por Amanecer); segundo para Charlotte Ruiz,
(Federico); y tercero (compartido) para Yelena Maragoto
(Zunzuncito) y Daniela del C. Torres (La musa viajera).