El análisis y discusión de la
Reforma Tributaria del gobierno en la Asamblea Constituyente genera
hoy disímiles expectativas en diversos sectores y la ciudadanía
ecuatoriana.
A pesar del ambiente de festejo y el asueto de este lunes, el
proyecto de reforma ocupa amplios espacios entre los medios de
comunicación y genera comentarios en la sociedad.
Los ciudadanos se mantienen expectantes ante las declaraciones del
presidente del país, Rafael Correa, quien el fin de semana último
destacó que la reforma tributaria busca una mejor redistribución del
ingreso.
El mandatario llamó a los ecuatorianos a no caer en la trampa de
los empresarios y medios de prensa nacionales que mienten sobre las
proposiciones de esta ley tributaria.
"Si a alguien beneficia esta reforma es precisamente a la clase
media", enfatizó al hacer una explicación clara de varios artículos y
desmentir a los medios de comunicación.
A modo de ejemplo, señaló que toda persona con un sueldo de 650
dólares mensuales y su sueldo cubra sus gastos no tendrán que pagar
impuestos, mientras quienes tengan excedentes superioriores a los
cinco mil dólares al año deberán pagar el fisco.
Con esto buscamos mejor equidad y justicia distributiva, pues los
ciudadanos exigirán facturas en sus compras o cuando tengan que ir al
médico o pagar por la educación, aseveró.
De esta forma, el prestador del servicio estará obligado a pagar
sus impuestos, agregó.
Con respecto al impuesto a la tierra, señaló que se impone un
gravamen a los terrenos productivos que no se explotan.
A pesar de sus explicaciones, sectores empresariales, como la
Cámara de Comercio e Industria, rechazan esta reforma, pues consideran
que constituye un atentado contra los empresarios y podría genera
desempleo.
La Mesa de Legislación de la Asamblea Constituyente, que analiza
esta propuesta, prevé presentar el miércoles próximo el informe para
la aprobación de dicha legislación.
Los asambleístas manifestaron su acuerdo con que la joyería y
manufactura orfebre no sea considerada como un consumo especial y se
mantenga en un 10 por ciento el impuesto como a las bebidas gaseosas.
Los perfumes, aguas de colonia y cosméticos pagarían un impuesto de
20 por ciento, las armas de fuego y los video-juegos tendrán un 35 por
ciento de gravamen.