El gobierno sirio acusó a Estados
Unidos de entorpecer las elecciones en Líbano y de ayudar a fomentar
la crisis política que atraviesa ese país.
El ministro de Información, Mohsen Bilal, culpó a la Casa Blanca de
arruinar los intentos de Siria y Francia por posibilitar la elección
de un presidente libanés.
Bilal denunció la víspera la presencia de los funcionarios
estadounidenses Elliott Abrams y David Welch en el país de Los Cedros,
ambos conocidos -dijo- por su parcialidad en favor de Israel.
Welch, secretario de Estado adjunto encargado de Oriente Medio,
visitó Líbano en dos ocasiones la pasada semana y Abrams es el
consejero de la seguridad nacional de la Casa Blanca para este asunto.
La visita de los emisarios de Washington se sucede en medio de
negociaciones para buscar una salida a la crisis, con la mediación de
Siria y Francia, según la agencia Sana.
Días atrás el presidente estadounidense, George W. Bush, formuló
declaraciones acusatorias y amenazadoras contra el gobierno de
Damasco, recordó la fuente.
En respuesta, el ministro sirio de Relaciones Exteriores, Walid
Muallem, denunció que Washington apuntala a la mayoría antisiria,
apoyada por Occidente, en detrimento de la oposición liderada por
Hezbolá, dijo.
Las tensiones en Líbano llegaron al paroxismo el pasado mes, luego
de más de un año de enfrentamientos entre el gobierno y la oposición,
cuando el ex presidente Emile Lahud abandonó el cargo tras expirar su
mandato.
Desde el 23 de noviembre la elección del jefe de Estado permanece
estancada, pese a los frustrados intentos y propuestas de seleccionar
un candidato, lo cual ha creado un vacio de poder que amenaza con
extenderse.