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Julio Bocca: un adiós iniciado en La Habana

ROBERTO GILI COLOM

El bailarín argentino Julio Bocca concluye su carrera profesional dejando tras de sí los escombros de muros elitistas que derribó para lograr su gran objetivo: acercar la danza clásica al campo popular.

"Hasta siempre", dijo el versátil artista entre lágrimas, al término de un espectáculo a cielo abierto realizado en Buenos Aires, el pasado sábado.

Considerado una de las lumbreras del arte danzario mundial, Bocca escogió el vigésimo Festival Internacional de Ballet de Cuba, celebrado en noviembre de 2006, como escenario ideal para iniciar su despedida.

"Aquí siempre me han recibido muy bien, fueron muy calurosos los aplausos, con mucho respeto", comentó en La Habana, luego de la ovación con la cual cerró la que resultó, a la postre, su última interpretación integral del Lago de los Cisnes.

Bocca fue la figura extranjera más recurrente en los respetados festivales de ballet cubanos, encabezados históricamente por la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.

Luminarias presentes en las fiestas cubanas del ballet fueron también Galina Ulánova e Igor Youskevitch, Carla Fracci, Cynthia Gregory, Vladimir Vasiliev, Paolo Bortoluzzi, Sylvie Guillem, Nina Ananiashvilli y Erik Vu An, entre otros.

Unas horas antes de aquella presentación, con su característico hablar pausado, Bocca confirmó sobre el escenario del Gran Teatro de La Habana que su actuación del 4 de noviembre de 2006 sería su despedida del ballet clásico.

En ese reverenciado recinto cultural debutó con el llamado clásico de clásicos fuera de Argentina, a mediados de la década de los años 80.

"Tenía que volver a despedirme bien, sobre todo porque aquí hice mi primer 'Lago' y quería volver a hacer un clásico", explicó.

En octubre de ese mismo año había dicho adiós al American Ballet Theatre (ABT) de Nueva York, para el cual trabajó durante dos décadas.

"Toda mi carrera fue maravillosa. Nunca pensé llegar adonde estoy, tampoco que uno se iba a mantener tanto tiempo", dijo entonces, para seguidamente remarcar: "Estoy orgulloso con lo que hice".

"Quería cerrar justamente con lo que vine a abrir aquí", explicó, en alusión al primero de los tres ballets que escribió el compositor ruso Piotr Tchaikovsky (1840-1893), con el cual el argentino enmudeció a aficionados, críticos y especialistas.

El sábado, Bocca cerró 25 años de exitosa carrera en su país y el exterior.

Atrás quedaron el rastro de virtuosismo dejado en el ABT, y su presencia inolvidable como artista invitado en el Royal Ballet de Londres, el Bolshoi de Moscú, el Kirov de Leningrado, la Scala de Milán, la Zarzuela de Madrid, y el Royal Danish Ballet de Dinamarca.

Julio Bocca se robó los aplausos con sus vigorosos saltos en el Ballet de la Opera de Oslo, el Stuttgart Ballet de Alemania, el Ballet de la Opera de París, el Teatro Municipal de Santiago de Chile y el Nacional de México.

Inició su carrera internacional a los 15 años, como primer bailarín de la Fundación Teresa Carreño, de Venezuela.

"Antes la danza era mi vida, ahora es tan sólo parte de ella", afirmó en víspera de su retiro, para justificar su decisión de pasar más tiempo con su familia e incursionar en la actuación. (PL)

 

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