MOSCÚ, (PL). — Los ritmos antillanos interpretados por la orquesta
femenina cubana Caribes Girls (Muchachas del Caribe) hizo olvidar a
cientos de personas la ligera helada que invade a esta capital en los
inicios del invierno.
Resulta justo llamar cómplices en vez de espectadores a los
trabajadores de la misión de la Isla en Rusia y a los nativos
integrantes de los grupos de solidaridad con la mayor de las Antillas,
quienes no cesaron de bailar durante cerca de dos horas.
Desde la apertura del concierto en el teatro de Rusia Unida con el
tema de la agrupación en tiempo de conga, las chicas que comanda la
tecladista Thiving Guerra presentaron credenciales del espectáculo que
regalarían.
Después, las bien empastadas voces en los coros y como solistas de
las tres cantantes, la potencia y la afinación de los dos trombones en
los mambos y la armonía contemporánea de las orquestaciones, pero con
el sabor rítmico de las raíces, hicieron arder la sala.
Mención aparte para la variedad de polirritmias que obsequió una
joven sección de lujo integrada por una baterista, una conguera y una
bajista formadas en el sistema nacional cubano de enseñanza artística.
Si furor causaron las versiones soneras, timberas y reguetoneras de
temas de renombre internacional, el desenfreno lo provocaron
inspiraciones de autores cubanos.
La presentación de algunas propuestas del segundo disco que
preparan estas 10 jovencitas, con el productor cubano laureado con un
Grammy Joaquín Betancourt, provocó terremotos de caderas y un "tren"
por todo el teatro que enlazó a cientos de personas.
Estrenos como Cariñito, La Habana, El Caracolito y versiones de No
me parezco a nadie y El quimbombó -homenaje al sonero Félix Chappotín-
gozarán de la preferencia del público nacional y extranjero e hicieron
necesario el bis.
Sentencioso, un diplomático cubano emitió un veredicto lapidario
acerca de la actuación de las Muchachas del Caribe, mientras se pasaba
un pañuelo por la frente: Me parece que salgo del Salón Rosado Benny
Moré, de La Habana, algo así como La Meca de los bailadores.