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Romper el juego a las señales equivocadas
LOURDES PÉREZ NAVARRO
lourdes.p@granma.cip.cu
En cualquier parte del mundo constituye una grave trasgresión la
obtención ilegítima de servicios de telecomunicaciones mediante
conexiones clandestinas o fraudulentas, o utilizando cualquier
maniobra técnica que permita neutralizar, eludir o burlar los
mecanismos de control establecidos.
De esta manera, se observa una tendencia a sancionar
drásticamente a quienes lucran con la clonación de celulares, la
decodificación y distribución ilegal de señales satelitales a
terceras personas, o "colgarse" del cable.
En nuestro país, fundamentalmente en la capital, se han detectado
casos de ciudadanos dedicados a la distribución de programas de
televisión por cable, mediante el uso de tarjetas de recepción
satelital sin estar autorizados para ello.
Invariablemente cuentan con la complicidad de ciudadanos
extranjeros o cubanos residentes fuera del país, esencialmente en
Miami, quienes introducen en el territorio nacional las mencionadas
tarjetas y las mantienen recargadas. Unos y otros ganan buenas sumas
de dinero, pues esto se ha convertido en un jugoso negocio.
No faltan personas que abonan mensualidades (como promedio 10 CUC)
para acceder a canales televisivos emitidos fundamentalmente desde
territorio estadounidense; vía explotada —y ampliamente incentivada
y financiada— por aquellos que pretenden introducir en nuestra
sociedad mensajes injerencistas, dirigidos a desestabilizar y
destruir la Revolución cubana.
Quienes así actúan contravienen lo establecido en el Decreto-Ley
157 de 1995, "De los servicios de telecomunicaciones de carácter
limitado"; en la Resolución 098 de 1995 del Ministerio de la
Informática y las Comunicaciones (MIC), y en el Decreto 269 del 2000
del Consejo de Ministros, "De los servicios de radiocomunicaciones
espaciales".
Tales normativas jurídicas disponen la imposición de sanciones
pecuniarias por un valor de entre 10 000 y 20 000 pesos —el
inspector está facultado a elevarlas hasta 30 000—, o su equivalente
al cambio oficial en pesos convertibles, además del decomiso
administrativo de medios o equipos empleados, como medida accesoria.
En lo que va de año, por trasgresiones de esta índole han sido
aplicadas multas que superan el millón 600 000 pesos.
Algunas de estas actuaciones llegan a constituir delitos y son
penalmente condenadas. Así ocurrió en un hecho recientemente
detectado por agentes de la Policía Nacional Revolucionaria en el
municipio capitalino de Playa.
Cerrar
caminos a la ilegalidad
El pasado 6 de junio, fuera de su orden de trabajo y sin estar
autorizados para ello por Redes Técnicas, tres trabajadores que se
desempeñaban como operario de martillo compresor, chofer y plomero
de la Empresa Aguas de La Habana, abrieron zanjas en tramos de
calles aledañas a 62A entre 29 y 29A, en el municipio de Playa.
Previamente el ciudadano Israel M.A. les había propuesto el pago
de 50.00 CUC para que hicieran varios cortes en vías cercanas a su
domicilio. El objetivo era instalar "bajo tierra" conexiones de
antenas parabólicas para recibir y distribuir señales satelitales de
televisión extranjera, con lo cual engrosaría ilícitamente su
patrimonio.
Actualmente los cuatro ciudadanos se encuentran detenidos con
medidas cautelares y en espera de juicio, a fin de responder por la
comisión de un delito de Actividades Económicas Ilícitas. Para tal
trasgresión el Código Penal dispone la sanción de privación de
libertad de uno a tres años y/o multa elevada, además de la
confiscación de bienes.
En los últimos tiempos —ante las medidas tomadas por las
autoridades pertinentes—, los elementos inescrupulosos dedicados al
lucrativo negocio de la piratería y distribución de señales
satelitales han introducido nuevas modalidades en su modus
operandi.
Así, entre otras acciones, llevan a cabo sustracciones de bajante
telefónico a particulares, interrumpiéndoles el acceso a este
servicio; roturas del pavimento y ubicación de amplificadores de
redes en azoteas de viviendas donde residen ancianos, o en casas
cerradas o desocupadas. Al detectarse emisiones de señales en esos
lugares, a estas personas se les considera facilitadores y, por
consiguiente, acreedores de elevadas multas.
Cuanto hacen estos "personajes" por extender sus redes ilegales e
inflar sus bolsillos, aun poniendo en juego la tranquilidad y la
independencia del país, es cada vez más factible de ser detectado
con el uso de medios técnicos y el apoyo de la población en general.
La ley se hace sentir; pero más fuerte aún es la condena del
pueblo, quien, por encima de todo, pone bien en alto su soberanía y
nacionalidad. |