Obra educacional en Cuba

Epopeya que no termina

Alberto Núñez Betancourt
alberto.enb@granma.cip.cu

Cuba vuelve a ser noticia en materia de educación. Titulares de un buen número de agencias de prensa la reconocen como la primera nación latinoamericana en cumplir los objetivos del programa Educación para Todos, aprobado por 164 países en el Foro Mundial de Dakar, en el año 2000.

Foto: Jorge Luis GonzálezEnseñanza primaria: un maestro por cada 20 alumnos, solución efectiva para estos tiempos.

Un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, revela que nuestro país se ubica en el lugar 23 en el mundo, relación en la que también aparecen Argentina, en el puesto 27, Chile (37) y México (48), entre los latinoamericanos.

Cuatro indicadores fundamentales fueron evaluados para medir el avance en el cumplimiento de las metas planteadas: Acceso para todos los niños a la educación primaria gratuita y de calidad; aumento en un 50% de los niveles de alfabetización de los adultos; supresión de la disparidad entre sexos y mejora de la calidad de la educación.

Foto: Otmaro Rodríguez Más de 750 000 graduados universitarios después del triunfo de la Revolución.

Sobrecumplidos con creces tiene Cuba estos y otros parámetros contenidos en el justo empeño de proveer educación básica a los habitantes de la Tierra para el año 2015.

La fórmula es precisa: voluntad política e inteligencia se han unido para mantener las conquistas educativas, sumar otras y encarar los actuales problemas en un sector que siempre ha tenido prioridad estatal y social.

EL CAMINO TRANSITADO

Libro en alto, lápiz, cartilla, manual, farol y la disposición inmensa de derrotar, la ignorancia. Así comenzó esta epopeya que no termina. Lo había adelantado Fidel en su histórica intervención en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el 26 de septiembre de 1960: "¼ nuestro pueblo se propone librar su gran batalla contra el analfabetismo, con la meta ambiciosa de enseñar a leer y escribir hasta el último analfabeto en el próximo año, y, con ese fin, organizaciones de maestros, de estudiantes, de trabajadores, es decir, todo el pueblo, están preparándose para una intensa campaña y Cuba será el primer país de América que a la vuelta de algunos meses pueda decir que no tiene un solo analfabeto".

Breve tiempo después un ejército, mayoritariamente joven, salió hacia todas partes del archipiélago. Sus integrantes encontraban en la nueva tarea de la Revolución su Sierra Maestra. El número de un millón de analfabetos iniciaba cuenta regresiva hasta quedar en cifra mínima, dada sobre todo por la imposibilidad mental de algunas personas para estudiar.

Lograda la proeza, un informe de la UNESCO rendido por funcionarios que integraron una Misión para analizar los métodos utilizados por Cuba en aras de eliminar el analfabetismo, recogía: "¼ la campaña no fue un milagro, sino una difícil conquista lograda a fuerza de trabajo, de técnica y de organización".

Por aquellos días, a apenas unas horas de la proclamación de Melena del Sur como el primer territorio libre de analfabetismo, el Comandante en Jefe dejaba claro que "liquidar el analfabetismo no es más que un primer paso¼ después vendrán nuevas batallas¼ ".

La sentencia martiana de que educar es preparar al hombre para la vida, invitaba a continuar. Entonces se formaron maestros voluntarios y los servicios educacionales fueron extendidos a todo el país. La motivación de llevar la luz del saber al más distante de los seres humanos posibilitó la incorporación masiva de adolescentes al Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech.

Surgieron también los contingentes de maestros internacionalistas Ernesto Che Guevara y Augusto César Sandino, los planes de becas, escuelas en el campo, institutos vocacionales. La superación obrero-campesina representaba otra oportunidad asociada a las campañas por el sexto grado, primero, y el noveno después. Cuba se convertía en un aula, pero no bastaba.

BATALLAS DE ESTOS TIEMPOS

Rolando Forneiro Rodríguez, viceministro de Educación, valora altamente el quehacer de los maestros cubanos, porque por encima de no pocas dificultades de índole material, estos realizan una labor abnegada. Ellos entienden la profesión como un deber esencial en favor del de desarrollo de la sociedad, y eso merece respeto y admiración, explica.

En determinados lugares y niveles de enseñanza resulta visible el déficit de docentes. Por revertir esa realidad se trabaja sin cesar. No debemos olvidar que nuestras aspiraciones de lograr una educación de mayor calidad exigen esfuerzos. Quizás el mejor ejemplo sea la proporción lograda de un maestro por cada 20 alumnos en la primaria y uno por cada 15 en el nivel secundario.

A juicio del Viceministro, más allá de lo conseguido, un salto cualitativo tendrá lugar en los próximos años cuando los jóvenes maestros emergentes y los profesores generales e integrales recién formados adquieran madurez, y las transformaciones puestas en práctica den el fruto que se espera de propiciar más conocimientos al educando. Existen razones para trabajar con optimismo. Como nunca antes el alumno es el centro de atención y para ello se ha dispuesto una base material que incluye textos, software, videos, teleclases y, lo más importante, la dedicación personal del docente.

Los índices que Cuba exhibe en educación asombran porque son propios de naciones del Primer Mundo. Hoy el gasto público en esa esfera como porcentaje del Producto Interno Bruto ronda el 10% —el más alto entre los países de la región—, la tasa de matrícula neta en la Primaria sobrepasa el 95%, para responder ampliamente a los Objetivos propuestos para el Milenio, mientras la cifra de repitencia escolar queda por debajo del 1%.

La filosofía de la Revolución siempre ha sido brindar solidaridad en diversos frentes a países del Tercer Mundo. Así en los últimos tiempos el Programa cubano para alfabetizar Yo sí puedo ha llegado a más de 15 países y supera los dos millones de beneficiarios.

Resultados halagüeños, que confirman el derecho de todos a la educación, reporta el proyecto de universalización de la enseñanza superior que cuenta ya con 3 150 sedes municipales e involucra a 747 564 estudiantes.

Pero en este camino de sueños y certezas ninguna estadística, por buena que sea, nos conformará cuando de educación en Cuba se trate.

 

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