WASHINGTON, 20 de
diciembre.— El gobierno de Estados Unidos deberá meterse la mano en el
bolsillo si quiere contener la crisis inmobiliaria y evitar una
recesión: es el mensaje de ex altos funcionarios económicos, consideró
AFP.
El ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, desató una
polémica, al afirmar que el gobierno debiera ayudar, dando dinero a
los propietarios asfixiados por sus préstamos inmobiliarios a tasa
variable.
Lawrence Summers, secretario del Tesoro del entonces presidente
William Clinton, reavivó el debate, al sugerir que el gobierno ataque
el problema con un vasto plan en el que se combinarían reducciones de
impuestos, prórrogas del seguro de desempleo y aumento de los bonos de
ayuda en alimentos.
Estos comentarios fueron más significativos aún por el hecho de que
Greenspan y Summers no son conocidos como favorables a la intervención
estatal. Si lo proponen hoy, es porque creen que la situación
económica es grave.
"La probabilidad de una recesión ha aumentado a alrededor del 50%",
afirmó Greenspan.