El talento de un músico cubano que dedicó sendas sinfonías al
líder congolés Patricio Lumumba y al Changüí destacó una ponencia al
III Festival Nacional de esa variante sonera, el cual sesiona en la
ciudad de Guantánamo.
Pablo Ruiz Castellanos (Guantánamo 1902-La Habana 1982) se nombra
el compositor, en cuya cosecha figura también el Poema Sinfónico
Monte Rouge, entrenado el 14 de marzo de 1942, por la orquesta
Filarmonica de La Habana, dirigida por el maestro Enrique González
Mantici.
Al presentar la obra, en La Universidad de la Habana, el
novelista y musicólogo Alejo Carpentier subrayó que en ella el
artista quiso plasmar "con los pinceles mágicos del sonido una
mentira verdadera y una verdad que habrá de serlo algún luminoso
día".
En 1953 Ruíz Castellanos escribe, por encargo del líder
estudiantil José Antonio Echeverría, el himno patriótico Libertad,
precisó la investigadora Margarita Canseco, durante el Coloquio
Rafael Inciarte: Simientes, Paralelos y Proyecciones del Changuí,
que sesiona en la Plaza de La Revolución Mariana Grajales.
Añadió que con la Sinfonía a Lumumba (1971), rindió tributo a la
brevísima carrera política del político asesinado en 1961, ante la
indiferencia de la Organización de Naciones Unidas, a la cual había
solicitado ayuda para preservar la independencia del antiguo Congo
Belga.
El Gran Changüí, de Ruiz Castellanos, se estrenó en el Tercer
Concierto de Música Sinfónica, que también tuvo por escenario la
universidad habanera.
Esa entrega se considera homenae a esa vertiente del Son
tradicional, que es a la vez festejo interfamiliar, baile, expresión
psicológica y musical, y casi un modo de vida que tipifica a zonas
rural-urbanas de Guantánamo, y otras circundantes, según el
musicólogo Danilo Orozco