"No
hago más que actuar como lo siento: soy cubano, nunca dejaré de ser
cubano y exijo para mi país respeto, que no lo hostiguen ni
bloqueen, que nos dejen ser como queremos", afirmó en La Habana el
destacado académico y ensayista Félix Masud Piloto, profesor de la
Universidad De Paul, en Chicago, poco después de recibir la
Distinción por la Cultura Nacional.
La condecoración tuvo lugar en la sede de la Unión de Escritores
y Artistas de Cuba (UNEAC) y estuvo a cargo de Abel Prieto, miembro
del Buró Político del Partido y ministro de Cultura.
Al pronunciar las palabras de elogio, Nicolás Hernández Guillén,
presidente de la Fundación Nicolás Guillén, calificó a Masud como
alguien al que "ni el calor equívoco de la Florida ni los crudos
inviernos de Chicago han podido menguar la cubanía", y resaltó una
trayectoria intelectual en la que destacan ensayos como De
exiliados bienvenidos a inmigrantes ilegales; la emigración cubana a
EE.UU. entre 1959 y 1995.
Copresidente de la sección Cuba de la Asociación de Estudios
Latinoamericanos (LASA), Masud fue el principal promotor del cambio
de sede del último congreso de la organización fuera del territorio
de EE.UU. para que la política hostil de la Casa Blanca contra la
Isla no impidiera la participación de académicos cubanos.
En los medios intelectuales norteamericanos, su voz ha sido
portadora, durante las últimas décadas, de reiteradas denuncias
contra el bloqueo y de las acciones terroristas que se gestan desde
EE.UU contra Cuba, y ha auspiciado iniciativas encaminadas a
normalizar las relaciones culturales entre los dos países. Es,
además, un activo defensor de los derechos de las comunidades
latinas y afronorteamericanas.(P. de la H.)