Si bien en nuestra área geográfica la temporada ciclónica se
extiende del primero de junio al 30 de noviembre, fuera de ese periodo
de tiempo también pueden desarrollarse organismos tropicales,
calificados de extemporáneos.
Así acaba de ocurrir con la tormenta tropical Olga, cuya formación
en pleno mes de diciembre ha suscitado el interés de lectores y
aficionados a la meteorología.
Una rápida consulta a la cronología de estos sistemas permite decir
que aunque son poco frecuentes, existen reportes sobre la existencia
de ciclones tropicales en el último mes del calendario. Incluso,
algunos de ellos alcanzaron la categoría de huracán.
Vale recordar el caso del Lili de 1984, que nació en la tercera
decena de diciembre en aguas del Atlántico Norte y tras moverse
durante varios días con rumbo próximo al suroeste, se disipó muy cerca
de la costa norte de República Dominicana, casi al finalizar el año.
Por llamarse igual resulta curioso mencionar al Olga del 2001, pues
aunque surgió dentro de la temporada el día 24 de noviembre en aguas
del Atlántico, duró hasta el 12 de diciembre y llegó a ser huracán
Categoría 1 en la escala Saffir-Simpson.