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Más de 150 mil personas murieron en 25 años a consecuencias de las
incidencias nocivas del calentamiento global sobre la salud humana,
comunicó hoy en este centro veraniego indonesio la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
Esa alarmante cifra figura en un estudio sobre la salud y el
cambio climático presentado por la OMS en una reunión paralela a la
Conferencia Ministerial de la ONU que sesiona en la isla de Bali con
la presencia de delegados de 187 países.
El informe enumera los riesgos principales en cada región, y cita
que en África aumentará la malnutrición como consecuencia de la
disminución de las cosechas y en Asia crecerá la mortalidad asociada
a algunas enfermedades debido a los cambios en los ciclos del agua.
Por su parte, en Europa los riesgos ascenderán debido a las olas
de calor y los incendios forestales, mientras en América Latina
subirá el hambre a causa de la disminución de las producciones y en
Norteamérica crecerá la frecuencia, intensidad y duración del calor.
La directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización
Mundial, María Neira, expuso un decálogo de razones que relacionan
los efectos del cambio climático y la salud, que muestra que el
número de fallecido se registró desde mediados de 1979 hasta el
2000.
Neira aseguró que la salud humana es uno de los sectores más
afectados por este fenómeno global y los impactos de esa
vulnerabilidad se perciben en la actualidad.
La funcionaria ejemplificó con las muertes atribuidas a las olas
de calor en Europa, o la anticipación de las estaciones de
polinización en el hemisferio norte y en latitudes medias.
Neira señaló que muchas enfermedades son en especial sensibles a
las condiciones climáticas y explicó que la malaria, las diarreas o
la malnutrición causan más de tres millones de muertos cada año.
En este contexto, la científica advirtió también de que los
efectos no son equitativos, y que los riesgos sobre la salud afectan
en particular a los países más pobres, y que esos riesgos tienden a
crecer a medida que aumenten la temperatura.
Según la directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS,
la mayoría de los impactos del cambio climático sobre la salud
humana pueden ser controlados a través de actuaciones dirigidas a
reducir las emisiones en sectores como el transporte o la gestión
del agua.