El programa es dirigido por la organización no gubernamental
Citizens Energy, que se encarga de la logística y de procesar los
pedidos de ayuda, y por CITGO, la filial en Estados Unidos de la
empresa petrolera venezolana PDVSA, que aporta el combustible.
El presidente de Citizens Energy, el ex diputado demócrata Joseph
Kennedy, fue el encargado de llenar el tanque de combustible de
calefacción en la casa de Sophy Hallen, una estadounidense de 67 años,
residente en Anacostia, un barrio cuya población mayoritaria es negra.
El ex diputado agradeció al mandatario venezolano, Hugo Chávez, por
donar combustible a los pobres estadounidenses, y criticó al
presidente Bush por gastar "millones de dólares en la guerra" en vez
de destinar estos recursos a los sectores pobres de su país.
"Hemos llamado a todas las empresas para que colaboren con el
programa y ninguna nos ha respondido", dijo Kennedy, y citó el caso de
Exxon, que el año pasado obtuvo 100 000 millones de dólares de
ganancias.
Este es el segundo año en que los residentes de la capital
estadounidense se benefician con el programa, que fue puesto en
práctica a finales del 2005, luego de que el Senado norteamericano
llamó a las empresas petroleras a donar parte de sus ganancias a los
más necesitados para que calentaran sus hogares durante el invierno.