Con
la certeza de su compatriota Alejo Carpentier acerca de que las
palabras no caen en el vacío, René Vázquez Díaz recibió esta semana en
París el Premio Juan Rulfo de novela corta por su obra De pronto el
doctor Leal.
El escritor caibarienense hizo votos por la necesidad de trabajar
por la unidad latinoamericana desde el campo de la cultura, durante la
proclamación de un lauro que conquistó por encima de otras 441
narraciones concursantes.
Este galardón, que anualmente coauspician Radio Francia
Internacional (RFI), el Instituto de México en París, el Instituto
Cervantes, la Casa de América Latina, Unión Latina, el Colegio de
España en París y la publicación Le Monde Diplomatique, fue adjudicado
en la categoría de cuento al español Ignacio Ferrando Pérez por su
pieza Trato hecho.
Su discurso de aceptación del Premio en París destacó por los
conceptos expresados: "Yo creo en el papel de la literatura como
contrapeso al flujo tremendo de lo que por comodidad llamamos
información, pero que en gran parte se compone de mensajes anodinos o
adoctrinadores, violencia gratuita, erotismo deshumanizado, vulgaridad
embrutecedora y, en el fondo, desinformación. La sobreabundancia de
mensajes imaginarios (de imagen, como diría Lezama Lima) con que nos
ametrallan, comunica una visión fragmentaria del ser humano y del
mundo, invita al adocenamiento y genera falta de atención,
embotamiento y estupidez colectiva".
Residente en Suecia e insertado de manera entrañable en el cuerpo
literario que tiene sus raíces en la Isla, Vázquez Díaz se enorgullece
de "ser guajiro y pescador", marcas que "me han ayudado a escribir
toda mi vida sobre la Cuba profunda, con esos dramas pequeños que no
son diferentes a los griegos".
Su más importante obra hasta el momento ha sido la trilogía de
novelas La isla del cundeamor, La era imaginaria y Un
amor que se nos va.
En su trayectoria intelectual también sobresalen sus
pronunciamientos cívicos en diversos medios de prensa, como Le Monde
Diplomatique y Rebelión, donde en tiempos recientes ha proclamado la
necesidad de que Estados Unidos levante incondicionalmente el bloqueo
a la Isla y denunciado la creciente agresividad de la administración
Bush contra la Revolución expresado en el eufemísticamente llamado
Programa de Ayuda a una Cuba Libre y su famoso anexo secreto, que para
Vázquez Díaz debía denominarse "cláusula del horror".