Mientras unos 3 000 millones de personas en el mundo tienen el
riesgo de quedar sin agua potable y alimentos, en nuestro país el 95%
de la población tiene acceso a ese recurso, de solo 36% que se
reportaba en 1959 al triunfar la Revolución.
Este avance en la infraestructura de los recursos hídricos se
sustenta en el programa de Voluntad Hidráulica, orientado por el
Comandante en Jefe Fidel Castro en agosto de 1962, cuando se creó el
Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).
Los residentes de zonas urbanas y buena parte de los que radican en
comunidades rurales tienen acceso a agua tratada, de ellos el 75% la
recibe hasta el domicilio, mientras que el resto la recibe por carros
cisterna o vive en las cercanías de una fuente de abasto.
Juan José Escudero, vicepresidente primero del Instituto, expuso
que la capacidad de embalse actual asciende a unos 9 000 millones de
me-tros cúbicos en 239 presas, además de otros 300 millones en
microembalses.
Aymée Aguirre, vicepresidenta del INRH, aseguró que las obras que
brindan seguridad ante fenómenos extremos, como intensas
precipitaciones y sequía, se encuentran en buen estado técnico, pero
desarrollan un plan de inversiones para mejorar las condiciones de
embalses, obras reguladoras y canales que ofrecerá mayor garantía en
el futuro.
Personal calificado para trabajar en condiciones extremas, sistema
de alerta temprana y prevención hidrológica, integrado a la Defensa
Civil; red de monitoreo que emite partes diarios y alerta sobre los
problemas que puedan presentarse, fueron fortalezas señaladas por la
ingeniera Aguirre.
Yoel Adán Quintana, director nacional de Acueductos y
Alcantarillado, explicó que un 58% del agua bombeada diariamente se
pierde como promedio debido a fugas en redes y al envejecimiento de
los más de 20 700 kilómetros de tuberías.
Hay más de 17 000 salideros pendientes de solución, aún cuando cada
año se suprimen más de 225 000, elevada cifra condicionada no solo por
el mal estado de las redes, sino también en parte por trabajos
incorrectos o de mala calidad.
El alto consumo actual de energía eléctrica en los equipos
bombeadores se disminuirá, apuntó Quintana, con la instalación de más
de 2 600 bombas ahorradoras, inversión de más de 40 millones de
dólares, que posibilitará dejar de consumir 15 millones de pesos
convertibles cada año.
Para rebajar gastos en las electrobombas se sustituyen más de 2 260
equipos en el sector doméstico y otros más de 8 900 en centros
laborales, en un trabajo coordinado con el Instituto Nacional de la
Vivienda para el sector residencial.
Quintana reconoció que han presentado algunos problemas en la
desinfección del agua, debido al mal estado técnico de los medios
empleados en la cloración. Para eliminar estas dificultades, explicó
que compraron más de 4 500 plantas de tratamiento, de las cuales ya
hay algunas instaladas y el resto se terminará de montar el año
entrante.
Las inversiones en los sistemas de riego para minimizar el gasto de
agua y energía en la agricultura fueron abordadas por Aymée Aguirre,
quien señaló que ese sector consume el 60% del agua bombeada todos los
años. Similares propósitos animan la adquisición de herrajes y otras
medidas adoptadas en las instalaciones del Turismo, en otras
industrias y centros laborales.
Quintana informó, además, que se dispondrá de más de 660 grupos
electrógenos, para ser usados en situaciones de emergencia y mantener
el abasto de agua a la población y a la economía en esas condiciones
adversas.
Hoy, subrayó, la cobertura de saneamiento de nuestro país es una de
las mayores en América Latina: abarca 10,6 millones de habitantes, lo
cual representa el 95% de la población (56% por encima de lo que
existía al triunfo de la Revolución).
Este servicio se presta de dos maneras fundamentales: los usuarios
que están conectados directamente al alcantarillado (38,8% de la
población) y los que evacuan el albañal a través de fosas o letrinas
(56,3%).
Para ello se cuenta con una infraestructura compuesta por 126
estaciones de bombeo de alcantarillado, 3 996 kilómetros de colectores
principales o secundarios, 304 sistemas de lagunas de estabilización,
ocho plantas depuradoras y más de 840 000 fosas sépticas.
Anualmente, dijo, unos 637 millones de metros cúbicos de residuales
son evacuados, se realizan cerca de 140 000 desobstrucciones con
equipos especializados y con brigadas de mantenimiento que hay en
todos los territorios, y se limpian 250 000 fosas (30% de las
existentes) con carros especializados.
Aún así el programa resulta insuficiente. Precisó que están
identificadas las principales dificultades: solo se trata el 30% de
los albañales evacuados, hay obstrucciones en las redes, el parque de
equipos no cubre la demanda y presenta continuas roturas, existen
problemas organizativos, la limpieza de las fosas no se realiza en los
plazos establecidos, lo cual provoca ma-lestar en la población.
Además, existen más de 4 000 fosas vertiendo, ubicadas
fundamentalmente en las provincias de Hol-guín, Las Tunas y Granma.
Quintana explicó que las soluciones son a mediano o largo plazo,
pues las acciones que realizan requieren de un importante nivel de
recursos. Trabajan, entre otras labores, en 57 lagunas de
estabilización y dos plantas de tratamiento de residuales, conexiones
de fo-sas al sistema de alcantarillado "siempre que sea posible" y en
la adquisición de 61 nuevos equipos de desinfección.
Insistió en dar respuestas adecuadas a la población, aun cuando su
problema no tenga solución inmediata, utilizar correctamente el
horario extendido para efectuar el pago y buscar alternativas de cobro
del servicio.
El ingeniero Jesús Hernández, vicepresidente del INRH, ratificó que
existe la voluntad política de la dirección de la Revolución de
resolver estos problemas; para ello ejecuta un amplio programa
inversionista. Los recursos financieros destinados a este, dijo, se
han incrementado de manera sostenida desde el año 2000 (77 millones de
pesos) hasta cerrar el pasado mes de octubre con 171,6 millones.
Existen las condiciones para que la cifra ascienda a 240 millones en
el 2008.
Entre estas inversiones, mencionó la construcción de tres fábricas
y siete líneas de producción ubicadas en Ciudad de La Habana, Ciego de
Ávila y Holguín, para la fabricación de tuberías de polietileno de
alta densidad, redes y obras de alcantarillado.
Desde el año 2000 hasta el cierre de octubre del 2007, se han
ejecutado valores por 837,9 millones de pesos y concluido 947 obras en
el país. Actualmente llevan adelante 63 obras de gran magnitud, entre
ellas, el programa de rehabilitación y construcción del acueducto de
Santiago de Cuba, y acciones similares en las ciudades de Las Tunas,
Holguín, Camagüey y Ciudad de La Habana. También el mejoramiento de
presas (20 terminadas y 15 en ejecución), obras que elevarán
sustancialmente la calidad de vida de la población, dijo, pero son aún
insuficientes.
El ingeniero René Mesa Villafaña, presidente del INRH, enfatizó en
la importancia de realizar un uso cada vez más racional y eficiente
del agua y en lograr un trabajo con más calidad en los nuevos
programas.