El presidente George W. Bush debe
mostrar una señal clara de que el gobierno estadounidense respeta
los derechos humanos y repele métodos degradantes como la tortura,
subraya hoy un editorial del diario La Opinión.
La Casa Blanca le causa a este país más daño que beneficio al
respaldar procedimientos de interrogatorios reconocidos como
irregulares o ilícitos en la mayoría de las naciones, señala el
rotativo californiano.
Los servicios de inteligencia norteamericanos -agrega- no
disponen de poderes especiales para actuar ilegalmente o encubrir
sus acciones con el fin de eludir cualquier investigación.
El periódico hispano critica en específico el reciente caso de
los videos de interrogatorios en que se habría usado la tortura,
eliminados por orden del director de operaciones clandestinas de la
Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Estos filmes fueron destruidos para proteger a los agentes de
posibles repercusiones legales por el uso de métodos crueles. Tal
complicidad se asemeja más a una mafia que a un organismo del
gobierno, recalca la fuente.
La tortura es un método vil de interrogación. Denigra tanto a la
víctima como al victimario, al tiempo que abre las puertas a una
cruel deshumanización, apunta La Opinión.
Este proceder de la CIA, añade, es otra razón para respaldar
acciones del Congreso con la meta de imponer al gobierno de Bush un
nuevo código militar más civilizado.