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AL menos siete policías iraquíes murieron y 13 resultaron heridos al
proyectarse hoy un vehículo cargado de explosivos contra una
comisaría en la ciudad de Baiyi, en el norte de Iraq, informaron
fuentes de seguridad.
La explosión, ocurrida después de las 07:00 hora local, destruyó
11 autos y causó daños considerables en 15 viviendas en los
alrededores, dijeron testigos.
Medios periodísticos formulan que el ataque estuvo dirigido
contra la residencia de un alto oficial de la policía, quien resultó
lesionado en la agresión.
En Baiyi se encuentra la mayor refinería de petróleo del país y
es un importante centro de distribución y exportación del crudo.
Rebeldes dinamitaron la víspera un oleoducto en esa localidad,
que desató un incendio controlado horas más tarde, reveló el
portavoz del Ministerio de Petróleo iraquí Assim Yihad.
La causa fue un artefacto explosivo, dijo Yihad, quien aseguró
que el siniestro no interrumpió las exportaciones ni afectó el
refinamiento.
En la jornada anterior perecieron más de una treintena de
iraquíes y otros 35 resultaron heridos en dos atentados por separado
en la convulsa provincia de Diyala, en el norte del país, informaron
fuentes de seguridad.
El primer ataque dinamitero ocurrió en la ciudad de Muqdadiya,
dejó un saldo de por lo menos 15 muertos y 20 lesionados y se
produjo cuando una mujer activó la carga explosiva adosada a su
cuerpo en medio de una reunión de colaboradores del ejército
estadounidense.
La atacante entró a las oficinas del Consejo del Despertar,
milicias sunitas integradas por combatientes tribales y voluntarios,
e hizo explotar la bomba, narraron testigos.
En otro atentado, por lo menos 10 personas perecieron y ocho
sufrieron heridas al estallar un vehículo cargado de explosivos
junto a un retén de seguridad del ejército y voluntarios iraquíes,
en la localidad de Mansouriya, también en Diyala.
La mayor parte de las víctimas fatales fueron soldados y
milicianos, informó la agencia Voces de Iraq.