No es casual que pocos meses después, el 4 de julio de 1973,
tuviera lugar la fundación de la Comunidad del Caribe (CARICOM), como
sucesora de 15 años de asociación en la Federación de las Indias
Occidentales británicas, creada en 1958. De ella surgió el Acuerdo de
Libre Comercio Caribeño (CARIFTA) transformado en mercado común
posteriormente.
Un propósito de la CARICOM desde sus inicios fue el desarrollo de
estrechas relaciones y cooperación con Cuba, pues esos países y sus
dirigentes comprendieron que no es posible ningún esfuerzo serio de
unidad y mutua colaboración recíproca y beneficiosa en el Caribe, si
en él no participaba la mayor de las Antillas a la que, forzosamente,
la unían lazos históricos desde la época colonial.
Éramos hermanos en el Caribe y nada ni nadie podría impedir que
esos vínculos de vieja data —ahora propicios a fortalecerse en la
independencia de esas naciones, por una parte, y el triunfo de la
Revolución cubana, por la otra—, comenzaran a desarrollarse en todas
las esferas de la vida social, económica, política y cultural y crecen
también con dinamismo la colaboración y el apoyo que Cuba brinda a
diversos e importantes programas sociales y de formación de
profesionales de la Salud y técnicos en diferentes ramas.
Por ejemplo: más de 2 800 jóvenes de países de la CARICOM se han
graduado en Cuba y casi 3 000 estudian hoy, especialmente la carrera
de Medicina. Más de 40 000 habitantes de esos países, a partir del
2004, han recuperado la visión, gracias a la Operación Milagro.
Particularmente valiente y digna fue la intervención de la
representante de Bahamas, en nombre de las naciones de la CARICOM, en
la más reciente Asamblea General de la ONU, donde todos los países que
integran esa comunidad votaron a favor de la resolución cubana contra
el bloqueo yanki.
El 8 de diciembre del 2005 se celebró en Bridgetown, Barbados, la
II Cumbre Cuba-CARICOM, donde la delegación cubana fue presidida por
el Presidente Fidel Castro, y ella marcó un importante hito en cuanto
a solidificar aún más y ampliar esa vinculación. Allí se suscribió la
Declaración de Bidgetown y una declaración contra el terrorismo, que
insta a EE.UU., a la extradición del criminal Posada Carriles a
Venezuela, así como un Acuerdo de Cooperación cultural.
El próximo año 2008, nuestro país será sede de la III Cumbre
Cuba-CARICOM que, como ambas partes han establecido, constituye el
escenario de máximo nivel para el examen y el avance de estas
relaciones que se han convertido ya en un haz irrompible para la
defensa común de nuestra soberanía, de los más nobles propósitos y de
indudable beneficio y respeto mutuo.
La Comunidad del Caribe —aparentemente pequeña según los cánones
convencionales del mundo neoliberal y globalizado—, es, sin embargo,
grande en valentía política, inconmovible en sus principios e
invariable en su amistad y solidaridad con Cuba, pese a presiones y
amenazas imperiales que han intentado doblegarla.
La Comunidad del Caribe integra a un conjunto de países que no
puede ser ignorado ni desdeñado por las viejas potencias coloniales ni
sus émulos actuales; se ha ganado un lugar destacado en la arena
internacional y en la lucha por el desarrollo económico-social y la
elevación del nivel de vida de sus pueblos.
Parecería lejano aquel día histórico en que Jamaica, Guyana,
Barbados y Trinidad y Tobago dieron el primer paso; sería oportuno, no
obstante, asociar esta fecha al recuerdo de quienes contribuyeron
decisivamente a forjar esa relación: Michael Manley, Forbes Burnham,
Errol Barrow y Eric Williams.