De europeo, de chino, de africano, de cubano le viene la
simbiosis exquisita de su obra. De su especial sensibilidad, la
estética única que lo convierte en el primer gran pintor cubano.
El legado artístico de Wifredo Lam es material de obligada
recurrencia en todo momento cuando de análisis de la plástica cubana
se trata. El aniversario 105 de su natalicio es el pretexto ideal
para reencontrar su creación.
Lam -hijo de chino y mulata criolla-, confesó en varias ocasiones
la fuerte influencia que ejercieron sus padres en la formación de su
imaginario. El diálogo entre esas culturas se reflejaría de manera
decisiva en toda su obra.
La recurrencia de símbolos religiosos, la recreación de
ceremonias, los enigmas, la relación entre el hombre y lo
desconocido, quizá tuvo sus inicios entre aquel Sagua la Grande
natal y la enagua materna, mientras lo estilizado de sus pincelazos
y la perfección geométrica develan la impronta de una China
milenaria.
Luego vienen los viajes a Europa y la vinculación con el
movimiento surrealista y las vanguardias. España y Francia, su
encuentro con Picasso y André Bretón, encausarían, sin dudas, su
trabajo posterior, era el momento de actualización, de perfección
técnica, de madurez ideológica.
En el Viejo Continente se daban pasos en el arte que tardarían en
llegar a América.
Sin embargo, lo que inmortaliza su obra y la convierte en
elemento de ruptura, no es la apropiación dispersa de conocimientos,
es la traducción visual de un complejo proceso de transculturación.
La pureza de su legado radica en su condición auténticamente cubana.
Wifredo Lam supo llevar al lienzo el tributo de esa mezcla, entre
Oriente y Occidente, a la conformación de nuestra identidad.
El pintor de piezas tan famosas como La Jungla -perteneciente a
la colección del Museo de Arte Moderno de New York-, La silla y
Tercer Mundo -colección del Museo Nacional de Bellas Artes-, plantó
bandera en la cotizada frontera del cambio. Lam es considerado el
responsable principal del desarrollo de las vanguardias plásticas en
Cuba y uno de sus precursores en América.
El homenaje de Cuba a Wifredo Lam por el aniversario 105 de su
natalicio, comenzó el pasado día cinco con el concurso de
instituciones como el Centro de Arte Contemporáneo que lleva su
nombre, la Fototeca de Cuba, la Academia Nacional de Bellas Artes
San Alejandro y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).
La jornada de celebraciones concluye en la Universidad de
Ciencias Informáticas con la exposición de obras de jóvenes artistas
de la plástica cubana.