Tras
ganar el premio Coral en el 2002 con su opera prima Amarelo manga,
el cineasta brasileño Claudio Assís, de regreso en Cuba con la cinta
El bajio de las bestias, estalló ante una pregunta de
Granma sobre su posible incursión en Hollywood: "Yo no vendo mi
alma al diablo. No voy a vender mis ideas a un país que a través del
cine quiere imponer su ideología", respondió enérgico el director en
rueda de prensa.
El bajio¼ desarrolla una historia
anclada en la pobreza; la situación de las migraciones y la
parálisis moral del latifundio, desde una perspectiva que eleva el
cine al rango de la acción social, sin los tintes folclóricos que
muchas veces deforman y degradan a la realidad latinoamericana.
Autor de una trama que se convierte en alfabeto de un arte de
interpretar el nordeste brasileño, Assìs no ahorró palabras para
opinar acerca del contexto de la cinematografía del continente.
"Las películas latinoamericanas que van a Hollywood y triunfan
entran en un juego que al final es una gran mentira", afirmó
mientras llamó a "realizar un cine que haga pensar, pues los
cineastas de América Latina tienen públicos para conquistar y deben
dialogar entre sí".
Al finalizar esta conversación, marcada por los enfoques de un
joven realizador que no da la espalda a las personas que viven del
otro lado de los anuncios de revista, Claudio Assis se aproximó a
este redactor con vistas a profundizar, "por si quedaban dudas" en
las causas de porqué nunca hará un cine que vaya a la cama con los
mensajeros de los grandes centros de poder. (M.H.S.)