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BÉLGICA La
mayor de las crisis
ARSENIO RODRÍGUEZ
La apacible y tranquila imagen de Bélgica se ha visto transformada
desde mediado de año en un territorio donde las pasiones regionales
nuevamente han provocado una crisis institucional que, para algunos,
pone en peligro, incluso hasta su integridad territorial.
El
rey Alberto II debe presentar otro candidato para intentar formar
Gobierno.
Desde junio pasado y hasta la fecha, el Gobierno quedó acéfalo, a
pesar de las infructuosas gestiones para conformar un gabinete por el
vencedor en las últimas elecciones, el democristiano flamenco Ives
Meterme, quien trató de cumplir con la encomienda que le diera el rey
Alberto II.
Las negociaciones pretendían crear una coalición que ellos llaman
"naranja-azul", entre los cuatro partidos liberales flamencos y
francófonos.
La crisis no es la primera que estremece a esta nación europea,
aunque la actual ha roto todos los récords de tiempo. La anterior, en
1988, demoró 150 días, hasta que finalmente se pudo conformar el
gabinete que encabezaría el entonces primer ministro, y también
flamenco Wilfried Martens.
EL PROBLEMA ES EL DE SIEMPRE
La realidad nacional una vez más se impuso para obstaculizar las
buenas intenciones de hacer cumplir el mandato de las urnas.
El problema es el de siempre, entre otras consideraciones, que los
partidos políticos de Flandes (la región rica del norte y con un 60%
de la población), quieren más prerrogativas autonómicas, mientras que
los partidos de Valonia (una región con menor peso y agrupaciones
políticas minoritarias) se resisten a modificar el actual Estado
federal.
Los días pasan y todo parece indicar que los más de 10 millones de
belgas, que habitan las regiones de Flandes, Valonia y Bruselas, la
capital, despedirán el año sin Gobierno constituido.
Hasta la primera semana de diciembre, Ives solo había conseguido
poner de acuerdo sobre algunos asuntos a los partidos que pudieran
conformar la coalición, pero al no poder avanzar terminó renunciando.
Y es que la historia local ha estado signada por las
contradicciones existentes entre estas tres comunidades linguísticas
(la flamenca, la francesa y la alemana) y sobre todo por el entramado
institucional que las divide.
Mucho más cuando en cada región tienen su propia prensa, lengua y
cultura y prácticamente se ignoran unos a otros.
LA PELOTA ESTÁ EN MANOS DEL REY
Aunque el Partido Democristiano de Meterme fue el más votado, la
prensa local especula acerca de otros candidatos que pudiera tener el
monarca ante la nueva situación creada para lograr el tan ansiado
acuerdo.
El líder del partido francófono más votado, Didier Reynders,
aseguró que la "responsabilidad recae ahora en el rey", aunque
coincidiendo en que la opción "azul-naranja" sigue siendo la indicada
para el país, al sentirse como el nuevo elegido.
La tradicional rivalidad entre los grupos flamencos y francófonos
se incrementa ahora, ya que los primeros, al ser mayoritarios, exigen
más autonomía.
Pero atención, existen además las intenciones del gran capital de
imponer en el país nuevas medidas neoliberales, que responden a las
directivas de la Unión Europea, al mismo tiempo que aplican la
política de exacerbar las contradicciones entre los grupos para
dividir a los sindicatos regionales.
Algunos observadores siguen con honda preocupación la crisis y
sobre todo a quienes "echan leña al fuego" e incluso organizan
provocaciones, con el objetivo de crear el escenario necesario que
pudiera facilitar hasta una división del país, lo que sería indeseado. |