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Bush da número equivocado
WASHINGTON,
6 de diciembre.— Los dueños de viviendas en Estados Unidos, que
podrían afrontar agobiantes pagos hipotecarios, tendrán un momento
difícil para conseguir ayuda si llaman al número de teléfono que
recomendó el jueves el presidente George W. Bush: el mandatario dio un
número equivocado.
"Tengo un mensaje para cada propietario preocupado acerca del alza
de los pagos: lo mejor que puede hacer por su familia es llamar a
1-800-995-HOPE (esperanza)", dijo Bush después de una reunión en la
Casa Blanca con funcionarios del gobierno y acreedores, donde se
analizó el nuevo plan para ofrecer ayuda.
Desafortunadamente, dio par de dígitos erróneos. El número, en
realidad, es 1-888-995-HOPE (4673). Ese número conecta con la
Homeownership Preservation Foundation (Fundación para la Conservación
de la Propiedad de Viviendas), un grupo sin fines de lucro que ofrece
consejo sin cargo a los propietarios en problemas.
La
crisis inmobiliaria en Estados Unidos se agrava cuando miles de
familias están perdiendo sus hogares y otras muchas no pueden pagar
sus hipotecas.
Momentos después de que Bush terminó sus comentarios, un asesor de
la Casa Blanca dijo a los periodistas que el presidente pronunció mal
el número y dio el correcto, informó reuters.
Las llamadas al número equivocado que dio Bush se encontraron con
una señal de ocupado. Una búsqueda en Internet mostró que pertenece a
la Academia de Libertad Cristiana que ofrece un plan de estudios
basado en la religión para la enseñanza en casa, y está ubicada en
Ponder, Texas, al noroeste de Dallas.
La crisis hipotecaria se ha convertido, incluso, en tema de campaña
electoral en Estados Unidos, y la Casa Blanca habla de un plan para
atajar la situación que afecta a millones de norteamericanos.
Mientras los precios de las casas han caído a niveles históricos,
los bancos comienzan a resentir las consecuencias de los impagos
hipotecarios, al tiempo que buscan protegerse negando nuevos
préstamos.
El sector inmobiliario está en un momento recesivo y los efectos de
tal coyuntura ya están repercutiendo en la economía general, cuando
los pronósticos de crecimiento del país desmienten la imagen positiva
a la que se aferra la administración Bush. |