Con los congresistas de regreso en
Washington, el presidente George W. Bush y el liderazgo demócrata
del Capitolio se preparan hoy para reiniciar la batalla legislativa
por la guerra en Iraq y otras controversias federales.
Tras el descanso invernal, los parlamentarios del partido azul
planean renovar su ofensiva ante la Casa Blanca también en temas
relacionados con los impuestos, los cuidados de salud y el polémico
programa espía del mandatario.
El gobernante republicano reprendió este lunes a los demócratas
por lo que llamó un intento de imponer condiciones a una demanda de
la rama ejecutiva para inyectar 50 mil millones de dólares
adicionales a la guerra en Iraq.
Desde el Congreso seguiremos insistiendo en la necesidad de que
nuestras tropas cuenten con una estrategia gubernamental de respaldo
óptima, para que puedan hacer un trabajo equivalente a sus
sacrificios, señaló el senador Harry Reid, de Nevada.
El líder de la mayoría demócrata y Rahm Emanuel, representante
por Illinois, llamaron a la Oficina Oval a redirigir el curso de la
contienda bélica para que las familias norteamericanas no sufran el
efecto económico de la conflagración.
No podemos considerar aceptable el status quo propuesto por el
Presidente, mientras miles de soldados estadounidenses arriesgan sus
vidas por tiempo indefinido en el frente de batalla, comentó Emanuel.
Trascendió que en diciembre los demócratas pondrán más énfasis en
las consecuencias financieras de la guerra en Iraq, donde ya han
muerto casi cuatro mil militares del Pentágono desde el inicio de la
agresión en 2003.
El presidente y el partido republicano intentan alargar el
desarrollo de la intervención estadounidense en el país árabe pese a
evidencias sobre el fracaso de Washington, denunció otro congresista
demócrata.
En opinión del senador Bob Casey, los correligionarios del
mandatario utilizan todos los medios en el Congreso para anular
esfuerzos demócratas de insuflar un nuevo curso a la contienda
bélica en el estado árabe.