Drácula, las maletas y cierta prensa

Bush y algunos corresponsales extranjeros en La Habana

Antonio Morales

Pido prestado el símil al presidente Hugo Chávez: Bush (el hijo, como siempre remarca la colega Juana Carrasco, quizás sin completar la expresión) también con relación a Cuba recuerda al conde Drácula a las seis de la mañana, sin haber chupado sangre. Falta un escaso mes para que comience el último año de su nefasto gobierno y Bush siente que se le acaba el tiempo, sin poder cumplir las promesas hechas a la fauna de Miami.

Muy a pesar de lo dicho por el Emperador en su discurso del 24 de octubre —aquel que los cubanos vimos "asumiendo grandes riesgos" el propio día en la Mesa Redonda o leímos al día siguiente en Granma— de que la palabra clave hacia Cuba no sería estabilidad, sino "libertad" (entendiendo por tal la que llevaron a Iraq o Afganistán), la vida del país sigue su curso.

La economía continúa creciendo, a pesar del bloqueo y de las inclemencias del tiempo en las provincias orientales. Los cubanos estamos inmersos en un proceso electoral que ratifica el apoyo abrumador de la inmensa mayoría a la Revolución. Más del 96 % asistimos a las urnas y elegimos a nuestros representantes, los mismos que este 2 de diciembre decidieron a cuáles de nuestros conciudadanos nominar como candidatos a delegados a las asambleas provinciales y a diputados a la Asamblea Nacional. Ninguno es millonario, ni politiquero. Muchos son delegados de base. Todos, en fin, son de los nuestros. Y por ellos iremos a votar nuevamente el 20 de enero.

Bush posiblemente no sepa que cuando las políticas neoliberales en boga en los años 90 contribuyeron a crear crisis en muchos países, en un gran número de los cuales hubo verdaderos estallidos sociales, en Cuba se convocaba a los parlamentos obreros, para que el propio pueblo debatiera las mejores opciones para salir de la dificilísima situación económica en que nos encontrábamos, tras derrumbarse el campo socialista europeo y arreciar el gobierno norteamericano de manera oportunista el bloqueo. Y los cubanos encontramos fuerzas para, bajo la dirección del Partido, mantener las conquistas de la Revolución y continuar adelante.

Si el jefe del imperio no sabe acerca de la resistencia de nuestro pueblo cuando ratificamos que el futuro de nuestra Patria sería un eterno Baraguá, mucho menos puede entender que millones de cubanos, convocados por Raúl, hayamos analizado y debatido los principales temas que nos interesan, sin tabúes ni cortapisas, criticando lo mal hecho, aportando ideas, sugiriendo soluciones. Y que este ejercicio de democracia participativa fortalece nuestra unidad en torno al partido de la nación cubana y a sus principales dirigentes, que cuentan, como hasta ahora, con el amplio apoyo de las mayorías.

Apuesta Bush al dinero. En su plan de recolonización de Cuba del 2004, actualizado y ampliado dos años después, con toda desfachatez y públicamente reconoce la asignación de decenas de millones anualmente —45 millones este año—, para "promover la democracia" en esta tierra. En su discurso del 25 de octubre, señaló: "Ha llegado el momento de apoyar a los crecientes movimientos democráticos de la Isla". Y significativamente, instó al Congreso a enviarle la solicitud de fondos adicionales para este fin.

Si no aparecen suficientes "movimientos democráticos", hay que crearlos. Para eso está la SINA, y sobra el dinero. Y si no tienen la más mínima representatividad y no los conoce ni el gato, no importa. Siempre encontrarán, complacientes, a algún que otro corresponsal extranjero acreditado en La Habana, que presente como "disidentes", "opositores", "periodistas independientes", "activistas de derechos humanos" y un largo etcétera de fundadores de "partidos", "movimientos", "corrientes"¼ a vulgares mercenarios.

Dos botones de muestra: La corresponsalía de AFP en nuestra capital publicita a unos supuestos "Universitarios Sin Fronteras" (¿será casualidad que hasta el nombre recuerde a la tristemente célebre "Reporteros sin fronteras", punta de lanza de la campaña anticubana en Francia, muy bien pagada por cierto con fondos norteamericanos?), que demandan "autonomía universitaria". ¡En el país que hizo gratuita, accesible a pobres y negros y verdaderamente universal a la educación superior, donde la Revolución garantizó que se acabaran los asesinatos y la brutal represión contra los universitarios! ¿Alguna coincidencia con el "programa de becas" al que Bush se refería en el discurso de marras? La propia agencia informa que en la reunión que reseña se encontraban presentes diplomáticos de Polonia y Hungría. ¡Otra coincidencia! ¡Dos de los tres países a los que Bush reconoció como "fuentes vitales de apoyo y aliento para la valerosa oposición democrática en Cuba"! Fuentes, sin dudas, que el gobierno norteamericano se encarga de que estén bien aprovisionadas.

El otro ejemplo reciente: las corresponsalías de EFE y Reuters en La Habana diligentemente reportan actividades aquí de una autodenominada "Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales", que no tiene nada que ver con los cientos de miles de mujeres del campo cubano a quienes la Revolución arrancó de la miseria, el desalojo, los maltratos y abusos de la Guardia Rural, la insalubridad y la ignorancia, y convirtió en seres humanos dignos, con un futuro para sí y su familia. Ni mucho menos tiene relación ni representa a los millones de latinoamericanas a quienes el sistema capitalista ha condenado a vivir en condiciones infrahumanas en nuestras sufridas tierras de América.

¿Cuál es el misterio de esta organización? En las novelas policíacas clásicas frecuentemente el investigador recomendaba cherchez la femme (busquen a la mujer). Aquí más bien sería "busquen la ruta del dinero". La clave la da la propia Reuters —son "detalles" que parecen no interesar a EFE—, cuando dice que la tal Federación es "un grupo con base en Miami" y que "algunas de las llamadas realizadas por los organizadores a la prensa extranjera en La Habana fueron hechas desde un número de Radio Martí"¼ A confesión de parte, relevo de pruebas.

Saben los corresponsales de medios de prensa extranjeros acreditados aquí de qué se trata. Saben que es política oficial y pública del gobierno de Estados Unidos el derrocamiento de la Revolución, y que como parte de ello, la SINA y sus comparsas abastecen, alientan, organizan a los apóstatas que se prestan a traicionar a su país y servir a un poder imperial. Saben que los mercenarios no tienen el menor arraigo ni apoyo popular. Sin embargo, algunos los convierten en noticia y crean una Cuba virtual, para tratar de engañar al mundo.

Pero cada vez se les hace más difícil confundir a la opinión pública internacional. Pierden credibilidad cuando, como en estos ejemplos, tratan de pasarle al mundo gato por liebre, hablando de supuestas "mujeres rurales latinoamericanas" que están basadas en Miami, o de "autonomistas sin fronteras" aupados por Polonia, Hungría y Estados Unidos.

En cuanto a Cuba, este pueblo, precisamente porque en 1959 dejó de ser colonia de Estados Unidos, pudo instruirse masivamente, de Maisí a San Antonio, y tiene hoy no solo 750 000 universitarios en las aulas, sino algo más importante aún: una cultura política cimentada en la propia lucha por la independencia y el socialismo. No se deja engañar ni manipular tan fácilmente.

A pesar del juego que un puñado de mercenarios y cierta prensa le hacen desde La Habana, y por más que el Drácula imperial, cada vez más cerca de hacer las maletas, se desespere, no podrá chupar la sangre de este pueblo.

 

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