Pido
prestado el símil al presidente Hugo Chávez: Bush (el hijo, como
siempre remarca la colega Juana Carrasco, quizás sin completar la
expresión) también con relación a Cuba recuerda al conde Drácula a las
seis de la mañana, sin haber chupado sangre. Falta un escaso mes para
que comience el último año de su nefasto gobierno y Bush siente que se
le acaba el tiempo, sin poder cumplir las promesas hechas a la fauna
de Miami.
Muy a pesar de lo dicho por el Emperador en su discurso del 24 de
octubre —aquel que los cubanos vimos "asumiendo grandes riesgos" el
propio día en la Mesa Redonda o leímos al día siguiente en Granma—
de que la palabra clave hacia Cuba no sería estabilidad, sino
"libertad" (entendiendo por tal la que llevaron a Iraq o Afganistán),
la vida del país sigue su curso.
La economía continúa creciendo, a pesar del bloqueo y de las
inclemencias del tiempo en las provincias orientales. Los cubanos
estamos inmersos en un proceso electoral que ratifica el apoyo
abrumador de la inmensa mayoría a la Revolución. Más del 96 %
asistimos a las urnas y elegimos a nuestros representantes, los mismos
que este 2 de diciembre decidieron a cuáles de nuestros conciudadanos
nominar como candidatos a delegados a las asambleas provinciales y a
diputados a la Asamblea Nacional. Ninguno es millonario, ni
politiquero. Muchos son delegados de base. Todos, en fin, son de los
nuestros. Y por ellos iremos a votar nuevamente el 20 de enero.
Bush posiblemente no sepa que cuando las políticas neoliberales en
boga en los años 90 contribuyeron a crear crisis en muchos países, en
un gran número de los cuales hubo verdaderos estallidos sociales, en
Cuba se convocaba a los parlamentos obreros, para que el propio pueblo
debatiera las mejores opciones para salir de la dificilísima situación
económica en que nos encontrábamos, tras derrumbarse el campo
socialista europeo y arreciar el gobierno norteamericano de manera
oportunista el bloqueo. Y los cubanos encontramos fuerzas para, bajo
la dirección del Partido, mantener las conquistas de la Revolución y
continuar adelante.
Si el jefe del imperio no sabe acerca de la resistencia de nuestro
pueblo cuando ratificamos que el futuro de nuestra Patria sería un
eterno Baraguá, mucho menos puede entender que millones de cubanos,
convocados por Raúl, hayamos analizado y debatido los principales
temas que nos interesan, sin tabúes ni cortapisas, criticando lo mal
hecho, aportando ideas, sugiriendo soluciones. Y que este ejercicio de
democracia participativa fortalece nuestra unidad en torno al partido
de la nación cubana y a sus principales dirigentes, que cuentan, como
hasta ahora, con el amplio apoyo de las mayorías.
Apuesta Bush al dinero. En su plan de recolonización de Cuba del
2004, actualizado y ampliado dos años después, con toda desfachatez y
públicamente reconoce la asignación de decenas de millones anualmente
—45 millones este año—, para "promover la democracia" en esta tierra.
En su discurso del 25 de octubre, señaló: "Ha llegado el momento de
apoyar a los crecientes movimientos democráticos de la Isla". Y
significativamente, instó al Congreso a enviarle la solicitud de
fondos adicionales para este fin.
Si no aparecen suficientes "movimientos democráticos", hay que
crearlos. Para eso está la SINA, y sobra el dinero. Y si no tienen la
más mínima representatividad y no los conoce ni el gato, no importa.
Siempre encontrarán, complacientes, a algún que otro corresponsal
extranjero acreditado en La Habana, que presente como "disidentes",
"opositores", "periodistas independientes", "activistas de derechos
humanos" y un largo etcétera de fundadores de "partidos",
"movimientos", "corrientes"¼ a vulgares mercenarios.
Dos botones de muestra: La corresponsalía de AFP en nuestra capital
publicita a unos supuestos "Universitarios Sin Fronteras" (¿será
casualidad que hasta el nombre recuerde a la tristemente célebre
"Reporteros sin fronteras", punta de lanza de la campaña anticubana en
Francia, muy bien pagada por cierto con fondos norteamericanos?), que
demandan "autonomía universitaria". ¡En el país que hizo gratuita,
accesible a pobres y negros y verdaderamente universal a la educación
superior, donde la Revolución garantizó que se acabaran los asesinatos
y la brutal represión contra los universitarios! ¿Alguna coincidencia
con el "programa de becas" al que Bush se refería en el discurso de
marras? La propia agencia informa que en la reunión que reseña se
encontraban presentes diplomáticos de Polonia y Hungría. ¡Otra
coincidencia! ¡Dos de los tres países a los que Bush reconoció como
"fuentes vitales de apoyo y aliento para la valerosa oposición
democrática en Cuba"! Fuentes, sin dudas, que el gobierno
norteamericano se encarga de que estén bien aprovisionadas.
El otro ejemplo reciente: las corresponsalías de EFE y Reuters en
La Habana diligentemente reportan actividades aquí de una
autodenominada "Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales", que no
tiene nada que ver con los cientos de miles de mujeres del campo
cubano a quienes la Revolución arrancó de la miseria, el desalojo, los
maltratos y abusos de la Guardia Rural, la insalubridad y la
ignorancia, y convirtió en seres humanos dignos, con un futuro para sí
y su familia. Ni mucho menos tiene relación ni representa a los
millones de latinoamericanas a quienes el sistema capitalista ha
condenado a vivir en condiciones infrahumanas en nuestras sufridas
tierras de América.
¿Cuál es el misterio de esta organización? En las novelas
policíacas clásicas frecuentemente el investigador recomendaba
cherchez la femme (busquen a la mujer). Aquí más bien sería
"busquen la ruta del dinero". La clave la da la propia Reuters —son
"detalles" que parecen no interesar a EFE—, cuando dice que la tal
Federación es "un grupo con base en Miami" y que "algunas de las
llamadas realizadas por los organizadores a la prensa extranjera en La
Habana fueron hechas desde un número de Radio Martí"¼ A confesión de
parte, relevo de pruebas.
Saben los corresponsales de medios de prensa extranjeros
acreditados aquí de qué se trata. Saben que es política oficial y
pública del gobierno de Estados Unidos el derrocamiento de la
Revolución, y que como parte de ello, la SINA y sus comparsas
abastecen, alientan, organizan a los apóstatas que se prestan a
traicionar a su país y servir a un poder imperial. Saben que los
mercenarios no tienen el menor arraigo ni apoyo popular. Sin embargo,
algunos los convierten en noticia y crean una Cuba virtual, para
tratar de engañar al mundo.
Pero cada vez se les hace más difícil confundir a la opinión
pública internacional. Pierden credibilidad cuando, como en estos
ejemplos, tratan de pasarle al mundo gato por liebre, hablando de
supuestas "mujeres rurales latinoamericanas" que están basadas en
Miami, o de "autonomistas sin fronteras" aupados por Polonia, Hungría
y Estados Unidos.
En cuanto a Cuba, este pueblo, precisamente porque en 1959 dejó de
ser colonia de Estados Unidos, pudo instruirse masivamente, de Maisí a
San Antonio, y tiene hoy no solo 750 000 universitarios en las aulas,
sino algo más importante aún: una cultura política cimentada en la
propia lucha por la independencia y el socialismo. No se deja engañar
ni manipular tan fácilmente.
A pesar del juego que un puñado de mercenarios y cierta prensa le
hacen desde La Habana, y por más que el Drácula imperial, cada vez más
cerca de hacer las maletas, se desespere, no podrá chupar la sangre de
este pueblo.