El modelo elegido por Mitt no fue de carácter divino, sino humano:
George, su padre. "Mi papá es el héroe de mi vida", ha dicho. Más que
padre e hijo, parecen hermanos gemelos políticos. Ambos son
republicanos conservadores, profesan la misma fe religiosa (mormona),
se desempeñaron como altos ejecutivos de importantes empresas (George
en la presidencia de American Motors Corporation en Detroit, Michigan;
Mitt como presidente de la firma consultora Bain Capital en Boston,
Massachussets), ocuparon cargos de gobernador (George por tres
mandatos en Michigan; Mitt por una sola ocasión en Massachussets),
aspiraron a ser candidatos a la presidencia de Estados Unidos por el
Partido Republicano (George, en 1968; Mitt, ahora). Su presencia
atildada, coronada por un cabello impecablemente moldeado, le dan un
distintivo personal.
El menor de cuatro hermanos, Mitt nació el 12 de marzo de 1947.
Desde muy joven, apenas con quince años, participó en 1962 en la
campaña electoral donde su padre fue electo por primera vez como
gobernador de Michigan. En 1965, luego de graduarse de bachillerato
cursó dos trimestres en Stanford University, pero salió a Francia como
misionero de la Iglesia Mormona, donde permaneció dos años y medio.
Aunque su iglesia alienta a los jóvenes a prestar servicios como
misioneros al cumplir 19 años (y así lo hicieron en su oportunidad en
Inglaterra el abuelo, el padre y el hermano mayor), algunos ven este
hecho como una forma de evadir el servicio militar durante la guerra
en Vietnam.
Mitt regresó a Estados Unidos en 1969 y tres meses después contrajo
matrimonio con Ann Davies. Matriculó en la Bringham Young University
(universidad mormona en Salt Lake City, Utah, que se caracterizó por
su carácter segregacionista y el respaldo a la guerra en Vietnam).
Estos dos elementos le valieron la exención del servicio militar. El
matrimonio ha perdurado 38 años y procreó cinco hijos (ninguno ha
prestado servicio militar) que a su vez les han dado once nietos; el
último, Nathan, nació el pasado 22 de noviembre. El matrimonio
califica como figura destacada del "establishment", pues posee bienes
estimados en hasta $250 millones de dólares, lo cual le ha permitido
emplear varios millones de dólares de fondos personales en las
campañas electorales.
Romney ha declarado que durante su estancia en Francia "su fe en
Jesucristo... se hizo más profunda" y que "las experiencias vividas le
significaron apreciar grandemente el valor de la libertad y del
sistema de libre empresa". En Francia se aisló y se distanció de las
protestas de los jóvenes franceses contra el sistema, al igual que lo
hizo anteriormente en Estados Unidos durante las acciones a favor de
los derechos civiles y de las protestas contra la guerra en Vietnam.
Tan aislado estaba en su "torre de marfil" que se sorprendió al
conocer que su padre se manifestaba públicamente en contra de la
estrategia militar seguida por Estados Unidos en Vietnam. Al respecto
ha expresado que "la manera en que las cosas se logran en mi iglesia,
y creo que en todas las grandes creencias, es mediante la inspiración
de Dios y no mediante protestas y cartas al editor (de los
periódicos)".
La militancia en la fe mormona, grupo religioso de prácticas poco
ortodoxas en el cristianismo, son un lastre para las aspiraciones de
Romney, en grado tal que sus asesores le han aconsejado que no
explique en público sus convicciones mormonas.
Romney se graduó simultáneamente en Leyes y en Negocios en Harvard,
una de las universidades más exclusivas de Estados Unidos y desarrolló
en Boston su carrera empresarial y política, pero su nombre no goza de
amplio reconocimiento a nivel nacional o internacional. Al igual que
Giuliani, cuenta con un único momento de gloria, aunque menos
dramático, cuando en 1999 asumió el control del Comité Organizador de
los Juegos Olímpicos del 2002 en Salt Lake City, al destaparse el
escándalo por los sobornos que los dirigentes de ese Comité realizaron
a miembros del Comité Olímpico Internacional para garantizar que la
ciudad fuese seleccionada como sede.
En febrero del 2007, al concluir su único mandato como gobernador,
Romney anunció su aspiración a la presidencia de Estados Unidos. Su
bien establecida posición dentro del "establishment" se pone de
relieve al ser el aspirante republicano con mayor recaudación: $62,8
millones de dólares al cierre del 16 de octubre. Es también el que más
ha gastado: $53,6 millones, $20 millones más de lo que ha gastado
Guiliani, pero quien lo supera en dinero disponible ($16,6 millones
frente a $9,2 millones).
Las posiciones de Romney son las de lo que se llama un conservador
fiscal, partidario de reducir los gastos gubernamentales en seguridad
social; promover la participación privada tanto en los programas de
atención a la salud como en la educación; y reducir el tamaño y la
intervención del aparato gubernamental en las actividades de la
sociedad. Fiel a sus ideas religiosas, Romney es contrario a legalizar
el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Favorece la
firma de acuerdos de libre comercio para fortalecer la posición
norteamericana y apoya la política de la actual administración con
relación a Iraq y a Irán. Por supuesto, también se manifiesta de
manera hostil con relación a Cuba. A pesar de su barniz liberal, por
haber sido gobernador de un estado tradicional y mayoritariamente
liberal como Massachussets, Romney no se diferencia en nada de un
típico conservador.
Al no contar con un nombre reconocido a nivel nacional y tener
posiciones que poco lo diferencian del resto de los contendientes
conservadores, Romney deposita sus esperanzas en mostrarse como un
líder eficiente y efectivo. En las encuestas nacionales, Romney
aparece reiteradamente entre los tres candidatos, que siguen al
puntero Giuliani y se turnan entre el segundo y el cuarto lugar en la
preferencia; sus índices prácticamente nunca superan el 20% en las
distintas encuestas. Sin embargo en las de los caucuses en Iowa y las
elecciones primarias en New Hampshire ocupa el primer lugar, con una
cómoda ventaja en el segundo caso. Para Romney es vital ganar
sólidamente en esos dos estados y él mismo ha reconocido haber
dedicado más tiempo a Iowa que ningún otro candidato republicano.
Estos triunfos le permitirían proyectarse como un candidato viable
para tratar de ir con esa fuerza adicional a las siguientes contiendas
de enero y las importantísimas del 5 de febrero. De no ser así, se
debilitarán sustancialmente sus posibilidades de continuar en la
contienda y de lograr la candidatura.
En nuestros próximos comentarios, abordaremos las semblanzas de
John Mc Cain y de Fred Thompson, los republicanos que aún se mantienen
con posibilidades de triunfo, por escasas que sean, y concluir así las
presentaciones de los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos.
* El autor fue Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en
Washington, D.C, de septiembre de 1977 a abril de 1989.