Elecciones en Estados Unidos

Personajes en pugna: Willard Mitt Romney

RamÓn SÁnchez-Parodi Montoto*

Si, como dice la Biblia, Dios creó al Hombre a su imagen y semejanza (Génesis, cap. 1, v. 26), entonces el "establishment" de Estados Unidos formó a Mitt Romney según sus conceptos, normas y procedimientos. Entre todos los aspirantes a la presidencia de la nación, el ex gobernador de Massachussets es la imagen más completa de un miembro de la elite de poder.

Candidato Willard Mitt Romney.

El modelo elegido por Mitt no fue de carácter divino, sino humano: George, su padre. "Mi papá es el héroe de mi vida", ha dicho. Más que padre e hijo, parecen hermanos gemelos políticos. Ambos son republicanos conservadores, profesan la misma fe religiosa (mormona), se desempeñaron como altos ejecutivos de importantes empresas (George en la presidencia de American Motors Corporation en Detroit, Michigan; Mitt como presidente de la firma consultora Bain Capital en Boston, Massachussets), ocuparon cargos de gobernador (George por tres mandatos en Michigan; Mitt por una sola ocasión en Massachussets), aspiraron a ser candidatos a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano (George, en 1968; Mitt, ahora). Su presencia atildada, coronada por un cabello impecablemente moldeado, le dan un distintivo personal.

El menor de cuatro hermanos, Mitt nació el 12 de marzo de 1947. Desde muy joven, apenas con quince años, participó en 1962 en la campaña electoral donde su padre fue electo por primera vez como gobernador de Michigan. En 1965, luego de graduarse de bachillerato cursó dos trimestres en Stanford University, pero salió a Francia como misionero de la Iglesia Mormona, donde permaneció dos años y medio. Aunque su iglesia alienta a los jóvenes a prestar servicios como misioneros al cumplir 19 años (y así lo hicieron en su oportunidad en Inglaterra el abuelo, el padre y el hermano mayor), algunos ven este hecho como una forma de evadir el servicio militar durante la guerra en Vietnam.

Mitt regresó a Estados Unidos en 1969 y tres meses después contrajo matrimonio con Ann Davies. Matriculó en la Bringham Young University (universidad mormona en Salt Lake City, Utah, que se caracterizó por su carácter segregacionista y el respaldo a la guerra en Vietnam). Estos dos elementos le valieron la exención del servicio militar. El matrimonio ha perdurado 38 años y procreó cinco hijos (ninguno ha prestado servicio militar) que a su vez les han dado once nietos; el último, Nathan, nació el pasado 22 de noviembre. El matrimonio califica como figura destacada del "establishment", pues posee bienes estimados en hasta $250 millones de dólares, lo cual le ha permitido emplear varios millones de dólares de fondos personales en las campañas electorales.

Romney ha declarado que durante su estancia en Francia "su fe en Jesucristo... se hizo más profunda" y que "las experiencias vividas le significaron apreciar grandemente el valor de la libertad y del sistema de libre empresa". En Francia se aisló y se distanció de las protestas de los jóvenes franceses contra el sistema, al igual que lo hizo anteriormente en Estados Unidos durante las acciones a favor de los derechos civiles y de las protestas contra la guerra en Vietnam. Tan aislado estaba en su "torre de marfil" que se sorprendió al conocer que su padre se manifestaba públicamente en contra de la estrategia militar seguida por Estados Unidos en Vietnam. Al respecto ha expresado que "la manera en que las cosas se logran en mi iglesia, y creo que en todas las grandes creencias, es mediante la inspiración de Dios y no mediante protestas y cartas al editor (de los periódicos)".

La militancia en la fe mormona, grupo religioso de prácticas poco ortodoxas en el cristianismo, son un lastre para las aspiraciones de Romney, en grado tal que sus asesores le han aconsejado que no explique en público sus convicciones mormonas.

Romney se graduó simultáneamente en Leyes y en Negocios en Harvard, una de las universidades más exclusivas de Estados Unidos y desarrolló en Boston su carrera empresarial y política, pero su nombre no goza de amplio reconocimiento a nivel nacional o internacional. Al igual que Giuliani, cuenta con un único momento de gloria, aunque menos dramático, cuando en 1999 asumió el control del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos del 2002 en Salt Lake City, al destaparse el escándalo por los sobornos que los dirigentes de ese Comité realizaron a miembros del Comité Olímpico Internacional para garantizar que la ciudad fuese seleccionada como sede.

En febrero del 2007, al concluir su único mandato como gobernador, Romney anunció su aspiración a la presidencia de Estados Unidos. Su bien establecida posición dentro del "establishment" se pone de relieve al ser el aspirante republicano con mayor recaudación: $62,8 millones de dólares al cierre del 16 de octubre. Es también el que más ha gastado: $53,6 millones, $20 millones más de lo que ha gastado Guiliani, pero quien lo supera en dinero disponible ($16,6 millones frente a $9,2 millones).

Las posiciones de Romney son las de lo que se llama un conservador fiscal, partidario de reducir los gastos gubernamentales en seguridad social; promover la participación privada tanto en los programas de atención a la salud como en la educación; y reducir el tamaño y la intervención del aparato gubernamental en las actividades de la sociedad. Fiel a sus ideas religiosas, Romney es contrario a legalizar el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Favorece la firma de acuerdos de libre comercio para fortalecer la posición norteamericana y apoya la política de la actual administración con relación a Iraq y a Irán. Por supuesto, también se manifiesta de manera hostil con relación a Cuba. A pesar de su barniz liberal, por haber sido gobernador de un estado tradicional y mayoritariamente liberal como Massachussets, Romney no se diferencia en nada de un típico conservador.

Al no contar con un nombre reconocido a nivel nacional y tener posiciones que poco lo diferencian del resto de los contendientes conservadores, Romney deposita sus esperanzas en mostrarse como un líder eficiente y efectivo. En las encuestas nacionales, Romney aparece reiteradamente entre los tres candidatos, que siguen al puntero Giuliani y se turnan entre el segundo y el cuarto lugar en la preferencia; sus índices prácticamente nunca superan el 20% en las distintas encuestas. Sin embargo en las de los caucuses en Iowa y las elecciones primarias en New Hampshire ocupa el primer lugar, con una cómoda ventaja en el segundo caso. Para Romney es vital ganar sólidamente en esos dos estados y él mismo ha reconocido haber dedicado más tiempo a Iowa que ningún otro candidato republicano. Estos triunfos le permitirían proyectarse como un candidato viable para tratar de ir con esa fuerza adicional a las siguientes contiendas de enero y las importantísimas del 5 de febrero. De no ser así, se debilitarán sustancialmente sus posibilidades de continuar en la contienda y de lograr la candidatura.

En nuestros próximos comentarios, abordaremos las semblanzas de John Mc Cain y de Fred Thompson, los republicanos que aún se mantienen con posibilidades de triunfo, por escasas que sean, y concluir así las presentaciones de los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos.

* El autor fue Jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, D.C, de septiembre de 1977 a abril de 1989.

 

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