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Multitudinario concierto de Silvio en Talca
Más de dos horas a corazón abierto
El reclamo por la libertad de los Cinco se
multiplicó en 30 000 voces
PEDRO DE LA
HOZ, Enviado especial de
Granma
pedro.hg@granma.cip.cu
TALCA, Chile.— Por más de dos horas, al aire libre, durante un
espléndido crepúsculo de la primavera austral, 30 000 personas
vibraron ante cada uno de los 25 temas entregados por Silvio Rodríguez
en el Parque de la Costanera de esta ciudad situada a casi 300
kilómetros al sur de Santiago de Chile.
El último domingo, el cantautor cubano y los habitantes de la
localidad sellaron un compromiso pactado con la ética del arte al
tutearse desde las canciones y los más hermosos sentimientos
solidarios.
Meses atrás, el trovador había suspendido un concierto que debía
dar en el teatro municipal indignado ante el costo exorbitante de los
boletos que impedían el acceso a las capas populares.
Ciertos oscuros intereses intentaron impugnar judicialmente a
Silvio por incumplir el contrato, pero tanto en el plano legal como en
el de la moral, triunfó la idea de compartir el arte en un ámbito
masivo: el ofrecimiento de Silvio de cantar gratuitamente para los
talqueños encontró apoyo por parte de muy diversos y amplios sectores
de la comunidad, y las propias autoridades de la ciudad.
"Es el acto de mayor convocatoria popular, el más emotivo y el de
mayor trascendencia cultural que se haya dado aquí", declaró a
Granma Patricio Herrera, alcalde de Talca al término del
concierto.
Poco antes, en horas de la mañana del domingo, en una modesta
escuela quedaba inaugurado del Centro Cultural Silvio Rodríguez, para
la promoción de las culturas populares.
No sin sonrojo, el autor de Te doy una canción declaró
sentirse extrañado por el gesto. "En Cuba, no estamos acostumbrados a
que a las cosas se les ponga nombres de personas vivas", explicó al
visitar el centro en compañía del embajador de la Isla, Giraldo Mazola,
el alcalde Herrera, y el director de la escuela, Juan Carlos
Hernández. "Pero ya que es así —acotó Silvio—, uno no tiene los hijos
para dejarlos abandonados. De modo que voy a tener que estar pendiente
de cómo marche esto".
LOS CINCO EN LA MULTITUD
Justo a las 7:00 p.m. del domingo, Silvio subió al escenario donde
ya estaban los integrantes del trío Trovarroco (Mayquel Elizalde,
Rachid López y César Vacaró), el percusionista Oliver Valdés, y la
flautista y clarinetista Niurka González Núñez. Cada detalle de la
producción estaba al cuidado de Ana Lourdes Martínez, y por la parte
del sonido, del maestro Jerzy Belc.
El necio llegó entonces con la fuerza de quien proclama su arte
poética. Y detrás, temas conocidos y por conocer, unos instalados ya
en la memoria colectiva y otros abriéndose paso en la sensibilidad
popular.
En medio del camino, Silvio leyó fragmentos del mensaje que en
septiembre pasado el célebre actor norteamericano Danny Glover
remitiera a profesores y estudiantes de una universidad de su país
para explicar la tremenda injusticia que se cometía al mantener
encarcelados a Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, los Cinco
cubanos luchadores antiterroristas.
Al dedicarle de inmediato la balada soneada Dulce abismo a
estos héroes, el reclamo por su libertad se multiplicó entre los
asistentes al concierto.
Hubo muchos otros momentos tocados por la magia. Tras evocar al
entrañable compañero de trova Noel Nicola —"quizá nos esté escuchando
desde una nube, pero hoy el cielo está despejado", dijo Silvio— y
mientras cantaba Te perdono, la estela de un cometa surcó la
bóveda celeste.
A nadie escapó la nueva vitalidad de Días y flores, arropada
por el despliegue contrapuntístico de Rachid, Mayquel y César al
recrear el folclor rural cubano.
La invocación al Che Guevara mediante la todavía poco conocida
canción América te hablo de Ernesto, que por cierto comenzó a
componer muchos años atrás en Chile, magnetizó al auditorio.
Ni qué decir del fervor creciente ante la mención a Violeta Parra
en esa extraordinaria tonada que se titula Quién fuera, o a
Salvador Allende en Cita con ángeles.
A guitarra limpia, en solitario, Silvio se despidió con La silla.
Durante largos minutos, los espectadores quedaron en silencio, tal vez
a la espera de una nueva aparición. No solo estaban los talqueños,
sino gente venida desde Iquique y Chillán, e incluso desde la vecina
Argentina.
Todos disfrutaban una intensa cosecha de amor. |