Cuba saluda el tres de diciembre, Día Internacional de los
Discapacitados, con el pleno empleo para las personas con
limitaciones físicas e intelectuales, aspecto fundamental en su
integración social.
Las tres opciones planteadas por el Comandante en Jefe Fidel
Castro para la vinculación laboral de ese sector fueron la
incorporación a centros ordinarios, la creación de talleres
especiales para discapacitados, 146 de los cuales existen ya en el
país, y el contrato a domicilio.
Algunos de esos trabajadores sobresalen y tienen la condición de
Vanguardias Nacionales, entre ellos el maestro ciego Osvaldo Álvarez
Guzmán, docente de la escuela especial Los Pioneritos, de La Habana,
y Ernesto Suárez Álvarez, obrero y dirigente sindical en el taller
especial de Bejucal.
Entre los fundadores de este último centro, inaugurado hace 25
años, figura Adelaida Rodríguez Pérez, quien afirma que para ella la
integración al colectivo fue como volver a nacer, pues allí encontró
la satisfacción de ser útil y la independencia económica.
La falta de ocupación constituye uno de los principales problemas
para ese sector de la población en el mundo de hoy, con un alto
índice de desempleo, por lo cual muchos discapacitados deben
subsistir a costa de su familia, las instituciones benéficas y la
caridad pública en otros países