En medio de críticas de la
oposición ante la ausencia de programas de desarrollo para los
llamados "barrios sensibles" de Francia, el país retornó hoy a una
tranquilidad relativa.
Al mismo tiempo, el presidente de la República, Nicolás Sarkozy,
se vio obligado a desplegar intensa actividad apenas horas después
de su regreso de China y prometió mano dura contra la violencia
además de convocar a una reunión de emergencia.
Sarkozy visitó esta mañana la comuna de Villiers le Bel, 20
kilómetros al norte de esta capital, donde en la noche-madrugada de
domingo a lunes, dos adolescentes fallecieron al colisionar su moto
con un vehículo de la policía.
La muerte instantánea de Moushin (15 años) y su amigo Larami (16)
desató una ola de disturbios en las 48 horas subsiguientes, con
saldo inicial de más de 130 policías heridos, autos y edificios
incendiados y saqueo a tiendas y supermercados.
"Los responsables de haber disparado contra funcionarios de
policía serán puestos a disposición de la justicia en lo criminal
por tentativa de asesinato", declaró Sarkozy.
Según autoridades locales, la noche anterior transcurrió en
cierta calma en comparación con jornadas atrás, pero en Toulouse,
sur de Francia, 20 coches fueron quemados en lo que se considera la
extensión del conflicto en el territorio nacional.
Las cosas están muy claras: lo que ha sucedido es totalmente
inaceptable y vamos a imponer severos castigos, comentó Sarkozy
luego de visitar en Eaubonne (Val d Oise), a un capitán de policía
ingresado en un hospital por lesiones sufridas en los disturbios.
El diputado socialista Manuel Vals llevó la voz cantante la
víspera en la Asamblea Nacional al recordar que Francia asiste como
espectador y de forma reiterada a la explosión de incidentes de las
"banlieue" sin reaccionar consecuentemente.
"Me resisto a aceptar que estamos formando guettos en un país de
reconocida pujanza internacional, sin adoptar acciones urgentes para
que el desarrollo llegue a todas nuestras comunidades", sentenció
Vals.
El capítulo de Villiers le Bel trajo a la memoria los disturbios
del otoño del 2005, cuando se desató una ola de violencia que
degeneró en el incendio de más de 10 mil autos y cientos de
edificios en los "barrios conflictivos" franceses.
Sarkozy se reúne hoy con el primer ministro, Francois Fillon, las
titulares del Interior, Michelle Alliot-Marie, de Justicia, Rachida
Dati, y la secretaria de Estado de Vivienda, Fadela Amara.