Las estructuras de derechos
humanos de la ONU cuentan desde hoy con la figura de un
representante especial que se ocupará de atender el problema de la
violencia que afecta a millones de niños en el mundo.
La creación de ese cargo está prevista en una resolución aprobada
por 176 votos a favor y con la aislada oposición de Estados Unidos
durante los debates que tienen lugar en la comisión de Asuntos
Sociales y Humanitarios del magno organismo de la ONU.
El nuevo representante especial responderá directamente al
Secretario General sobre el cumplimiento de su responsabilidad como
defensor de los menores afectados por conflictos y ocupaciones
militares, prostitución, pornografía y otras prácticas violentas.
La creación de ese cargo ha sido reclamada durante años por
gobiernos y organizaciones de derechos humanos, en particular
después del informe sobre la violencia contra los niños presentado
el año pasado por el secretario general, Ban Ki-moon.
Según la resolución aprobada, el mandato del nuevo representante
incluye poner mayor énfasis en las denuncias de todo tipo de
violencia contra los niños, abogar por su desaparición e impulsar
las recomendaciones del Secretario General sobre el tema.
La resolución también insta a cambiar la aceptación social de la
violencia como forma de imponer disciplina a los menores, aunque no
incluye una condena explícita a los castigos corporales ni demanda
su prohibición.
Del mismo modo, exhorta a la penalización de todo tipo de
explotación sexual de menores, incluida la pedofilia y el secuestro
de niños durante conflictos armados.