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Una cuarta ronda de intentos internacionales para hacer desistir a los
albanokosovares de su rechazo a una amplia autonomía propuesta por
Serbia concluyeron hoy sin avances, admitió el trio de mediadores.
No obstante, indicaron que no todo está perdido. En ese sentido, el
alemán Wolfgang Ischinger insistió en que un solución es una necesidad
urgente, mientras su colega estadounidense, Frank Wisner, señaló que
la paz en los Balcanes está en juego.
El ruso Alexander Botsan-Jarchenko resaltó a su vez que en estos
tres días de contactos hubo progresos y reiteró la posición de su
gobierno en favor de una solución consensuada.
Al término de las conversaciones iniciadas este lunes en Baden, al
suroeste de Viena, los albanokosoares mantuvieron su intención de
proclamar unilateralmente su secesión después del 10 de diciembre,
pese a la Carta de la ONU y el Derecho Internacional.
En esa fecha los mediadores de la Unión Europea, Estados Unidos y
Rusia presentarán sus conclusiones del proceso iniciado en agosto
pasado al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
El presidente de las estructuras institucionales kosovares creadas
por la ONU en su calidad de administradora provisional del territorio,
Fatmir Sejdiu, declaró que la independencia es el inicio y el fin de
nuestra visión.
Agregó que no habrá más conversaciones con Belgrado sobre el
estatus final de la provincia. En igual sentido se manifestó el primer
ministro Hasim Taci.
Por su parte, el presidente serbio, Boris Tadic, declaró a la
prensa que su país utilizará todos los recuros legales y diplomáticos
a su alcance para impedir la secesión unilateral de los
albanokosovares.
Al respecto, insistió en que Belgrado sólo reconoce la legitimidad
de la resolución 1244 99 en la que el Consejo de Seguridad de la ONU
estipula la integridad territorial de Serbia y su soberanía en Kosovo.
Como solución transitoria al conflicto promovido por los
separatistas albanokosovares, Serbia propuso diversas alternativas,
entre ellas la concesión de una amplia autonomía, como las empleadas
por China en Hong Kong y Finlandia en las islas Aland.