.— La empresa estadounidense de
seguridad Blackwater fue acusada hoy de usar drogas, fuerza excesiva
y de incumplir órdenes directas en menoscabo de vidas humanas.
Blackwater cultiva entre sus empleados una tendencia a actuar
primordialmente por interés financiero y relegar a segundo plano
incluso el bienestar de personas inocentes, asegura un informe legal
presentado en Washington.
El reporte judicial resume investigaciones de peritos federales y
testimonios de familiares de civiles iraquíes asesinados por
guardias de la controvertida empresa de seguridad.
Con anterioridad, la compañía de guardaespaldas privados fue
inculpada por las muertes de 17 civiles iraquíes, durante una
polémica operación de custodia de un convoy diplomático
norteamericano en Bagdad, el pasado 16 de septiembre.
Los funcionarios de Blackwater tradicionalmente usan esteroides y
otras sustancias narcóticas, abandonan sus postas sin permiso y
participan en muchas actividades contra la propia política de la
empresa, señala el documento.
El escándalo alrededor de la firma mercenaria alcanzó este mes la
alta nomenclatura gubernamental estadounidense, y dejó en evidencia
sospechosos manejos del Departamento de Estado.
La historia de la conexión irregular entre funcionarios federales
y la compañía salió a la luz con la renuncia del ejecutivo de la
sociedad paramilitar Alvin Krongard, hermano de un directivo de la
oficina estatal.
Al parecer los hermanos Alvin y Howard Krongard, inspector
general del Departamento de Estado, armaron desde hace años una
complicada telaraña de corrupción y nepotismo relacionada con la
administración y financiamiento de Blackwater.
El renunciante Alvin Krongard, de 71 años, fue un importante
intermediario de Washington y ayudó a que la firma recibiera en 2002
su primer gran contrato federal para cumplir misiones en Afganistán.