Después de realizar funciones en los colindantes estados de
Barinas y Lara, Teatro de la Luna se presentó en Guanare, la capital
de Portuguesa, sede central del Festival de Teatro de Occidente, con
su celebrada puesta de Delirio habanero, de Alberto Pedro,
bajo la dirección de Raúl Martín. Un atento público, crecido en
número y calidad al calor de las veinticinco ediciones del evento,
le dispensó una magnífica recepción.
Teatro de la Luna es uno de los colectivos fundamentales del
panorama escénico insular. Sus espectáculos se caracterizan por un
excelente trabajo actoral, una concepción musical que participa
vivamente del montaje, una dirección cuidadosa de todos los códigos
de la escena y un intenso diálogo con la sociedad del país. Para
ello se ha servido, sobre todo, de la dramaturgia nacional, y de
entre ella de sus continuas visitaciones a la obra de Virgilio
Piñera.
Delirio habanero se estrenó en 1994 por Teatro Mío. Alberto
Pedro Torriente, el autor de Manteca, tan tempranamente
desaparecido, y quien fuera piedra de ese grupo junto a su compañera
y directora artística Miriam Lezcano, entregó entonces esa
transgresora pieza, en la cual el espacio del teatro sirve a una
nueva utopía de construcción de la nación. Raúl Martín la asumió un
par de años atrás y la retornó a las tablas después de una década de
ausencia. En su puesta en escena destaca, aparte de lo arriba
señalado, el profundo entendimiento del mundo y la poética del
texto, así como los caminos para avivar su material dramático. Y en
primerísimo lugar la exquisita labor de los actores, tanto la de los
originales Laura de la Uz, Mario Guerra (imposibilitados ambos de
viajar por otros compromisos de trabajo) y Amarilys Núñez (Varilla),
a quien sí disfrutaron los espectadores aquí junto a dos nuevas
adquisiciones de Teatro de la Luna, los jóvenes Yordanka Ariosa (La
Reina) y Jorge Liván Albelo (El Bárbaro), quienes demostraron
talento y meticulosidad en la asunción de sus respectivos
personajes.
El Festival de Teatro de Occidente resultó otra vez un excelente
punto de encuentro entre la producción nacional de hoy y la muestra
latinoamericana. Por esta sobresalieron, aparte de la agrupación
cubana, Ensamblaje Teatro, de Colombia; The Pambazos Bros, de Brasil
y Teatro La Cueva, de Bolivia. Por la primera, Río Teatro Caribe, La
Bacante, Rajatabla, Dramo y la Compañía Regional de Teatro de
Portuguesa, alma y columna vertebral de esta cita, cuyos espacios se
rebautizaron como el Centro Teatral de Occidente "Herman Lejter" y
sus dos salas como "Alberto Ravara" y "Federico Collado".
El evento acogió en su inicio un primer Encuentro de Dramaturgia
Femenina, realizó su tradicional Foro Crítico, donde participó este
redactor por nuestra Casa Editorial Tablas-Alarcos, y se despidió
con una brillante conferencia del crítico y ensayista argentino
Jorge Dubatti sobre el lugar del teatro y sus espectadores en el
mundo de hoy, parte de cuyas coordenadas intenta y consigue
refrendar el Festival de Teatro de Occidente.