Tiempo después, de vuelta a Estocolmo, donde tras el asesinato de
Olof Palme fuera destinado a modestos desempeños en la Cancillería de
su país, Harald Edelstam declaró: "Simplemente cumplí con mi deber".
Una película, realizada por los cineastas suecos Ulf Hultsberg y
Asa Faringer bajo el título El clavel negro, ha roto el
silencio sobre el compromiso humanitario de Harald Edelstam, quien
fuera embajador de Suecia en Chile durante el Gobierno de la Unidad
Popular y resultara luego expulsado por el dictador Augusto Pinochet.
Se calcula que unos 1 200 chilenos escaparon de la represión
gracias a los oficios de este diplomático, que les concedió asilo,
preparó salvoconductos y se las arregló incluso, a trasladar a varios
de ellos desde refugios clandestinos hasta su embajada.
No era la primera vez que Edelstam (1917 – 1989) arriesgaba su vida
contra el fascismo. Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo destacado
en Oslo y Berlín. En Noruega recibió el sobrenombre que titula la
película: Clavel Negro. Fue su pseudónimo en el trabajo con las redes
de la Resistencia.
Como embajador en los años sesenta en Guatemala también apoyó a los
guerrilleros que se enfrentaban a los regímenes despóticos impuestos
por Estados Unidos.
El filme, en buena medida rodado en Santiago de Chile, es
protagonizado por el actor sueco Michael Nyqvist y en su elenco
participan los mexicanos Kate del Castillo, Lumi Cavazos y Daniel
Jiménez Cacho; los chilenos Christian Campos, Luis Gnecco, Ramón
Núñez, y Pedro Vicuña; el danés Carsten Norgaard, y el norteamericano
Patrick Bergin.
Dos anécdotas del rodaje resultan llamativas. Cuenta Nyquist que
cuando filmaban en el Estadio Nacional, un ayudante de cámara, con los
ojos enrojecidos, dijo al señalar una galería: "Allí murió mi padre".
En la comuna santiaguina de Providencia, el alcalde Cristián Labbé
puso graves obstáculos al equipo de filmación, bajo el pretexto de que
interrumpirían el tráfico de vehículos e incomodarían a la ciudadanía.
Labbé es bien conocido por su pasado pinochetista.