Edelstam ya tiene quien lo filme

PEDRO DE LA HOZ
pedro.hg@granma.cip.cu

SANTIAGO DE CHILE.— Mientras las hordas sanguinarias intentaban asaltar a la Embajada de Cuba, colmada de refugiados pocos días después de la asonada fascista del 11 de septiembre, un diplomático sueco, con la bandera de su país en la mano, hacía saber a los milicos que aquel territorio gozaba del estatuto de la inmunidad y que violarlo constituía un crimen contra el Derecho Internacional.

Harald Edelstam, un hombre que salvó muchas vidas de las garras de la dictadura pinochetista.

Tiempo después, de vuelta a Estocolmo, donde tras el asesinato de Olof Palme fuera destinado a modestos desempeños en la Cancillería de su país, Harald Edelstam declaró: "Simplemente cumplí con mi deber".

Una película, realizada por los cineastas suecos Ulf Hultsberg y Asa Faringer bajo el título El clavel negro, ha roto el silencio sobre el compromiso humanitario de Harald Edelstam, quien fuera embajador de Suecia en Chile durante el Gobierno de la Unidad Popular y resultara luego expulsado por el dictador Augusto Pinochet.

Se calcula que unos 1 200 chilenos escaparon de la represión gracias a los oficios de este diplomático, que les concedió asilo, preparó salvoconductos y se las arregló incluso, a trasladar a varios de ellos desde refugios clandestinos hasta su embajada.

No era la primera vez que Edelstam (1917 – 1989) arriesgaba su vida contra el fascismo. Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo destacado en Oslo y Berlín. En Noruega recibió el sobrenombre que titula la película: Clavel Negro. Fue su pseudónimo en el trabajo con las redes de la Resistencia.

Como embajador en los años sesenta en Guatemala también apoyó a los guerrilleros que se enfrentaban a los regímenes despóticos impuestos por Estados Unidos.

El filme, en buena medida rodado en Santiago de Chile, es protagonizado por el actor sueco Michael Nyqvist y en su elenco participan los mexicanos Kate del Castillo, Lumi Cavazos y Daniel Jiménez Cacho; los chilenos Christian Campos, Luis Gnecco, Ramón Núñez, y Pedro Vicuña; el danés Carsten Norgaard, y el norteamericano Patrick Bergin.

Dos anécdotas del rodaje resultan llamativas. Cuenta Nyquist que cuando filmaban en el Estadio Nacional, un ayudante de cámara, con los ojos enrojecidos, dijo al señalar una galería: "Allí murió mi padre". En la comuna santiaguina de Providencia, el alcalde Cristián Labbé puso graves obstáculos al equipo de filmación, bajo el pretexto de que interrumpirían el tráfico de vehículos e incomodarían a la ciudadanía. Labbé es bien conocido por su pasado pinochetista.

 

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