Pronto —explicó el técnico Hólmer Moreno— volverá a rodar por aquí
el tren de pasajeros que circula entre Las Tunas y Manatí, el coche
carahata hacia Vázquez y los cinco vagones que suministran agua a
comunidades como las de Dumañuecos, Las Margaritas y Santa María,
afectadas durante varios días por el destrozo provocado por las aguas
en este tramo.
El ingeniero Agustín Perdomo, director provincial de vías y
puentes, señaló que restituir este paso deja libre el camino para
acometer con más empuje la restauración del ramal que conduce al
Puerto de Manatí (también interrumpido), hacia donde deben ser
enviadas, sobre rieles, unas 1 000 traviesas de hormigón y otros
materiales indispensables allí.
No solo en Manatí las fuerzas y medios reparadores de vías y
puentes tuvieron que entrar en acción.
Otras brigadas especializadas pertenecientes a los demás
municipios, se insertaron rápidamente para solucionar deslaves,
socavaciones y reanudar la circulación, por este territorio, de trenes
como el de Bayamo-Manzanillo y los que habitualmente acceden al Puerto
de Carúpano.
Cada minuto —recalcó Agustín— podía acrecentar las ya notables
afectaciones en el orden social para miles de habitantes y los
perjuicios económicos en las operaciones marítimo-portuarias, el
traslado del acero producido por la industria sideromecánica tunera y
actividades en la salinera de Puerto Padre.
La recuperación, sin embargo, continúa. Los habitantes de Santa
María-Guiteras, Manatí-Puerto y La Jíbara añoran escuchar otra vez el
pitazo de las locomotoras. Urge avanzar, pero la calidad no debe ser
víctima de la premura. Solo así habrá garantía de que mañana esos
tramos de vía restaurados y las obras de fábrica, resistan el paso de
las aguas en caso de registrarse otra vez lluvias intensas sobre el
territorio.