La noción de intersectorialidad, como un intento de incrementar los
beneficios en salud desde actuaciones formalmente coordinadas con
otros sectores, se puso de manifiesto hace más de 30 años, aunque la
idea con una connotación mundial tomó carta de naturaleza en la
estrategia de Salud para Todos, impulsada por la OMS desde finales de
los años 1970.
El doctor Castell, avalado por la práctica de 37 años de ejercicio
profesional, mantiene el criterio que los buenos resultados en la
salud pública dependen del nivel de participación que tengan los
sectores de la economía y la sociedad en su conjunto en las tareas
sanitarias, el bienestar y la calidad de vida.
Soy un convencido, afirmó, de que los incontables logros de la
salud pública cubana en estos años de Revolución han estado
sustentados plenamente por la acción coordinada de instituciones
representativas de muchos sectores de nuestra sociedad.
Se podría enumerar una larga lista de problemas sanitarios en los
que resulta evidente que "nuestro sector" no puede resolverlos por sí
solo, por muy elevado que sea su presupuesto y los recursos que posea.
A modo de ejemplo, ¿cómo se solucionarían los potenciales focos de
enfermedad que podrían derivarse de la presencia de microvertederos y
escombros en los sitios que habitamos, sin el apoyo de otros
organismos e instituciones? ¿Cómo enfrentar la correcta atención a
problemas de la población vinculados con malos hábitos, estilos y
condiciones de vida?
De ahí la importancia de que directivos y trabajadores de la Salud,
y de otros sectores de la sociedad, realicen un acercamiento al
contenido de este nuevo libro del doctor Castell, director de la
Escuela Nacional de Salud Pública (Línea e I, Vedado, Ciudad de La
Habana), que constituye una valiosa herramienta para la administración
de la salud pública en beneficio del perfeccionamiento continuo de
nuestro sistema sanitario y de la colaboración médica internacional.