Poner el dedo donde se hizo la llaga

Texto y foto: Pastor Batista Valdés

MANATÍ, Las Tunas.— Nadie imagine que los perjuicios ocasionados por la tormenta tropical en viviendas, viales y otras instalaciones se pueden resolver definitivamente en unos pocos días.

María Cristina sabe que tendrá techo seguro donde mismo se desplomó su vieja casa.

Al ya habitual saldo en lo más importante: la preservación de vidas humanas, le ha seguido una ascendente gestión territorial y nacional para revertir el panorama lo más rápido posible.

Ahí descansa la "tranquilidad" con que María Cristina Pérez habla en Manatí de levantar una nueva vivienda donde mismo vio desplomarse la suya.

"Aquí —explica— he vivido siempre con mi familia. No quiero ni recordar cuando mi casita se cayó, pero nunca perdí la esperanza y ya ves: empezó a llegar el cemento para construirla con ayuda de mis tres hermanos que son albañiles."

A pocos metros vive Luis López, cuya vivienda —en terminación— ahora exhibe un nuevo techo de zinc en lugar del que antes apenas cobijaba a una parte del hogar y que fue destruido por la embestida de las lluvias.

Como María Cristina y Luis, 1 831 familias tuneras han recibido hasta hoy algún recurso. La cantidad de damnificados, sin embargo, se extiende a 5 120 hogares en toda la provincia.

Según afirma el arquitecto José Rubén Peña, director provincial de la Vivienda, el territorio ha resuelto ya el problema en unas 200 casas, incluidas algunas de las 209 que sufrieron derrumbe total durante las lluvias.

A la solidaridad del barrio para apoyar a los necesitados a medida que llega la ayuda, le precede una sensibilidad nacional que se expresa en 200 metros cúbicos de madera aserrada enviados desde Pinar del Río, el arribo de las primeras tejas infinitas producidas en Sancti Spíritus, la distribución de planchas de acero galvanizado fabricadas en Las Tunas.

"Lo importante —como enfatizó Jorge Cuevas Ramos, primer secretario del Partido en la Provincia durante un recorrido por las zonas afectadas— es destinar, ubicar y emplear esos recursos con la mayor precisión y justeza, en correspondencia con el grado específico de afectación en cada lugar". De acuerdo con lo apreciado en Manatí, ese es el criterio que se aplica.

"A partir de los daños reales llevamos un cuidadoso control de lo que se recibe, dónde se sitúa y qué uso se le está dando" —asegura Daysi López, presidenta del Consejo Popular número 3.

Eso, como razona Alexis González, inversionista allí, evita irregularidades, agiliza el proceso y hace que muchas familias tengan confianza en que su problema será resuelto, incluidos poco más de 100 habitantes del norteño muni-cipio de Puerto Padre, que aún permanecen albergados y atendidos en instalaciones concebidas para ese propósito.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir