Después
de varios años intentando armar el rompecabezas, aun bajo el
nauseabundo aroma de los pecios que dejaron sus acciones en África,
Estados Unidos lanza una nueva estrategia para la región.
Las recientes declaraciones de Theresa Whelan, vicesecretaria de
Estado Adjunta para Asuntos africanos en el Departamento de Defensa,
forman parte del marketing político para "vender" el proyecto.
Durante una conferencia ante periodistas de medios digitales,
Whelan explicó que países como Mozambique y Tanzania pierden más de un
billón de dólares anuales por la pesca ilegal, la destrucción de
arrecifes y la depredación de especies. También puso énfasis en el
tráfico ilícito de personas, de armamentos y de estupefacientes en el
territorio.
Bajo ese paraguas, Estados Unidos pretende incrementar su presencia
militar en las costas africanas. El Comando Estratégico Unificado para
África (AFRICOM), presentado por el presidente George Bush en febrero
del 2007, promueve esas intenciones.
Con AFRICOM se estrena un único mando de vigilancia para el llamado
"continente negro". Antes, "el ojo del poder" debía cuidar sus
intereses desde tres puntos: el Comando Europeo (EUCOM), el Comando
Central (CETCOM) y el Comando del Pacífico (PACOM).
Según la revista The Economist, el gobierno norteamericano no
restringe el trabajo conjunto entre militares y otras organizaciones
estatales como la USAID o las ONG que laboran en la región.
La retórica del Pentágono, en voz del Secretario de Defensa, Robert
Gates, defiende como tareas esenciales el refuerzo de la seguridad del
continente, la lucha contra el terrorismo y operaciones militares
estabilizadoras, cuando "sean necesarias".
Para esta "ayuda" se asignarán durante el presente año fiscal
(desde octubre del 2007 hasta el 30 de septiembre del 2008) alrededor
de 75 millones de dólares, una cifra irrisoria dentro del panorama
social y económico que presenta África.
En realidad, ante el aumento de la demanda petrolera a nivel
internacional y la renovada importancia del continente ––datos
oficiales indican que los países del Golfo de Guinea (Nigeria, Congo,
Gabón, Camerún y Guinea Ecuatorial) producen más de 4,5 millones de
barriles diarios–– Washington se propone esperar a las otras potencias
occidentales, que también sostienen la mirada sobre África, del otro
lado del puente.
Estudios realizados por The Petroleum Supply Monthly indican que en
el 2015, Estados Unidos importará de África Subsahariana el 25% del
crudo que consume. Actualmente esa dependencia se halla entre el 15% y
20%.
Podríamos encontrar aquí la razón por la cual el artículo del
periodista Bryant Hunt, Con AFRICOM, EE.UU. asegura su control militar
sobre la riqueza de África, publicado en MooriofAlabama.org, no pudo
atravesar la censura, y fue destinado a formar parte de las 25
noticias más vedadas durante el pasado año en la gran prensa
norteamericana.
Tan solo en los últimos cinco años, Washington ha lustrado varias
estrategias intervencionistas, para lo cual se ha movido esencialmente
sobre la alfombra del antiterrorismo.
En el 2003, destinó 100 millones de dólares para sus operaciones en
el África del Este, de acuerdo con datos referidos por The Economist.
En esta región, la base de Camp Lemonier, en la antigua colonia
francesa de Djibouti, concentra hasta el momento la mayor cantidad de
fuerzas norteamericanas.
La iniciativa contraterrorista del Trans Sahara, puesta en práctica
en el 2005, cuyo zócalo se encuentra en la Iniciativa Pan Sahel,
recibió un presupuesto de 125 millones de dólares por el Pentágono y
la ampliación del territorio de operaciones.
Actualmente fuerzas navales norteamericanas, a tono con la
exposición de Whelan, custodian las costas del Golfo de Guinea.
Sin embargo, a la administración de Bush no le ha sido fácil
"vender" su proyecto.
En octubre, AFRICOM inició su tránsito hacia un comando
independiente, para lo cual Washington debe trasladar desde Stuttgart,
Alemania, su cuartel general hasta un país africano.
Sin embargo, su propio expediente de intervenciones desnuda el
desgastado discurso sobre libertades duraderas.
En días pasados, Nigeria se opuso al establecimiento de la base de
AFRICOM en su territorio, una posición similar a la asumida por la
Comunidad de Países para el Desarrollo de África Austral (SADC, siglas
en inglés).
AFRICOM camina de espaldas a la soberanía de las naciones africanas
y a favor de los intereses estadounidenses. La historia de la
intromisión en África de organismos como el Banco Mundial, el FMI y la
USAID, así como la presencia militar norteamericana en el continente,
solo demuestran la inoperancia del "asistencialismo".
El paso de los navíos estadounidenses por las costas de África deja
un simbólico humo en el agua, una señal del peligro que han advertido
las propias naciones africanas en alta voz.