En esta Serie Nacional (SN) Rigoberto Rosique será de nuevo el
timonel del conjunto Matanzas, un equipo con muy pobres resultados
en los últimos cuatro años, ocupante del mismísimo sótano en la
precedente contienda beisbolera.
El otrora estelar jardinero de los equipos Cuba no ha podido
insuflar a sus pupilos aquella garra que caracterizó a los
legendarios Henequeneros, en el que en cierta época hicieron
historia los llamados Tres Mosqueteros (Wilfredo Sánchez, Félix
Isasi y él).
Pero eso sí, sufre como nadie las crueldades de cada derrota, al
punto de que en la pasada campaña rebajó 19 libras.
"Me fui desgastando a medida que avanzaba la Serie. La decepción
me atormentó. Llegué a sentir vergüenza con el público y las
autoridades de la provincia. Me convertí en un hombre huraño,
alguien que apenas hablaba, especialmente con mi familia. Perdí el
apetito."
Las confesiones duelen, pero en honor a la verdad el ex
mosquetero yumurino no ha tenido mucha suerte en su condición de
director. Nunca ha podido conquistar un título, ni siquiera por los
años ochenta, cuando estuvo al frente de un conjunto Henequeneros
que parecía tenerlo todo para triunfar y, sin embargo, no se ganó el
campeonato.
Mas, no se puede negar su papel de formador de nuevos valores,
virtud que tiempos atrás lo llevó a dirigir un equipo repleto de
jóvenes peloteros en Las Tunas y que ayudó a forjar para empeños
futuros. El mismo saldo espera conseguir con la novena matancera.
—No debe resultar alentador comandar a un equipo con
posibilidades casi nulas de clasificar. ¿Qué te motiva entonces?
"Se sabe que la pelota en Matanzas pasa por un momento difícil.
Tengo fe en que puedo contribuir a desarrollar atletas y
entrenadores para el futuro."
—¿Cuál es a tu juicio el peor mal de este equipo?
"Todavía no saben jugar bien a la pelota. Son atletas que
proceden de la EIDE y la ESPA, pero les cuesta trabajo coger señas,
batear por detrás del corredor, tocar bola; se mueven mal a la
defensiva cuando hay una jugada táctica. Son problemas con solución
si pusieran mayor interés, dedicación. En eso coinciden otros
directores, incluido Alfonso Urquiola.
"En realidad, el conjunto no es malo. Ahí están Vaisel, Garlobo,
Mujica, Ya-sser Pérez, Ariel Sánchez. El pitcheo ha mejorado, aunque
los resultados serían superiores si ellos pensaran más a la hora de
determinadas situaciones en el partido.
"A nuestros peloteros debe metérseles en la cabeza la necesidad
de una entrega mayor en el terreno para rescatar el esplendor de la
pelota."
—¿Qué te falta como director?
"No sufrir tanto. Si erradicara un poco eso, tendría más visión
dentro y fuera del terreno."
—¿Le han puesto al equipo alguna cifra a ganar, cuál es la meta
de ustedes?
"Consideramos que podemos ganar entre 35 y 40 juegos. Nuestro
propósito es que los atletas ganen más en confianza, dominen los
elementos técnico-tácticos, aprendan a jugar, porque no siempre que
se logra la victoria se hacen bien las cosas."
—Una opinión franca, ¿qué pasó con el béisbol en Matanzas?
"Son muchas las razones. Pesó la pérdida de la Academia
Provincial, la falta de unidad entre atletas y entrenadores, sin
excluir a las glorias deportivas. Carecemos de líderes, de peloteros
carismáticos que puedan echarse el conjunto encima."
—¿Le falta entonces al Matanzas un mosquetero?
"Necesita al menos un líder, y mejor si apareciera algún
mosquetero como Wilfredo Sánchez. Creo que ese rol lo puede asumir
Mujica, joven torpedero que se supera por día."
—¿Otros prospectos?
"Román, jardinero central con magnífico brazo y buen
desplazamiento. Hacía rato que no contábamos con un atleta así.
Otros también pudieran brillar."
—¿Y qué hay con Garlobo?
"Es el de mejores resultados, excelente pelotero y con el reto de
cualquier atleta de su talla: ser ejemplo para sus compañeros."
—¿Está muy lejos el día en que Matanzas vuelva a tener un equipo
de lujo?
"Se está haciendo mucho para lograrlo. A veces creo que nos
presionan demasiado, y eso no ayuda. La recuperación es un proceso,
debemos seguir trabajando desde la base y tener paciencia."
—¿Qué ha cambiado en los últimos meses?
"Se logró reabrir la Academia Provincial, se pone énfasis en las
categorías escolares, entre otras transformaciones, como el rescate
del albergue del Victoria de Girón, dotado de comodidades para la
primera categoría. Los atletas están contentos y eso debe traducirse
en actuación digna."
—¿Cuándo calculas que puedas ganar tu primer campeonato?
"La venidera SN quizás sea el final de mi carrera como director.
¿Sueños? Superar la actuación de la contienda anterior, contribuir a
forjar el espíritu deportivo de muchachos que un día no muy lejano
pudieran darle gloria a la provincia y al país, e inspirar respeto a
una afición deseosa de volver a llenar las gradas del Victoria de
Girón."