Winkler, Francisco, Dulzaides: trilogía en La Habana

Virginia Alberdi Benítez

A lo largo de estas dos últimas semanas, el Instituto Superior de Arte ha sido el centro de un taller de arte participativo de carácter público que involucra a un artista alemán, Hans HS Winkler, y dos cubanos, René Francisco y Felipe Dulzaides.

El resultado del proyecto Déjame aquí quedará registrado en un tabloide a manera de documentación de una aventura que pretende abrir cauce a la interacción entre la estética y la realidad cotidiana de una comunidad, en este caso la barriada popular habanera.

Al propio tiempo, los estudiantes de nivel superior comprueban cómo más allá de la academia pueden enriquecer sus perspectivas a partir de la vinculación a acciones transformativas sociales.

Winkler (Baviera, 1955) ha desarrollado esa experiencia en ciudades de Estados Unidos, Sudáfrica, la India y Suiza. No se trata de imponer una visión artística a las personas de la comunidad, sino de investigar acerca de sus nociones estéticas e inducirlos a la representación de una acción que refleje sus intereses y expectativas. Para llevar adelante la propuesta ha contado con los auspicios del ISA, la organización cultural alemana IFA y el Instituto Goethe.

Ese tipo de intervención se da la mano con la que ha venido haciendo René Francisco (Holguín, 1960) en casas del barrio de Buenavista y con las inquietudes experimentales de Felipe Dulzaides (La Habana, 1965).

 

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