Hasta 110 mililitros se eleva ya la toxina de alacrán extraída
mensualmente en el centro que para ese fin funciona en la provincia
cubana de Las Tunas, a unos 670 kilómetros al este de La Habana.
Con anterioridad a la apertura del alacranario, el 13 de agosto del
año en curso, se acopiaban cada mes apenas de 20 a 30 mililitros con
un reducido número de escorpiones, pero a partir de esa fecha se
incrementó hasta más de 800 el total de estos arácnidos que se
mantienen en cautiverio.
La experiencia de Cuba a lo largo de varios años, avalada por otros
estudios en centros e instituciones internacionales, demuestra el
efecto anticancerígeno del medicamento preparado a partir del veneno
de alacrán, que es efectivo sobre todo en tumores y afecciones del
sistema nervioso central.
También se han comprobado sus beneficios en otras zonas del
organismo, como el pulmón, cuello del útero, próstata y páncreas,
además de propiedades analgésicas y antiinflamatorias.
Para consolidar el programa de estudio y aplicación de este método
terapéutico, en las 14 provincias cubanas funcionan ya criaderos del
escorpión, pertenecientes al Grupo Empresarial LABIOFAM (Laboratorios
Biológicos y Farmacéuticos).
La Isla dispone, además, de la tecnología para la reproducción del
alacrán en condiciones de cautiverio y el modo de obtener la toxina,
un producto natural que es inocuo para el organismo humano.
Ello posibilitará incrementar la producción del veneno para
enfrentar mejor las necesidades internas y las demandas del exterior,
una vez registrado definitivamente el producto.