Entrenado en "rastrear crímenes y perfilar criminales", este
canadiense radicado en Cuba no hace una biografía del principal
terrorista del Hemisferio Occidental, sino que, mediante
entrevistas, apoyado en conversaciones de Posada, documentos
desclasificados y periódicos, muestra el proceder de este protegido
del gobierno norteamericano, que es también el proceder de la CIA.
Así se presentan evidencias que lo detallan en la Cuba
prerrevolucionaria como pistolero defensor de las ideas batistianas,
en la ola represiva del gobierno de Carlos Andrés Pérez en
Venezuela, en la década de los años 80 en la América Central
(Guatemala, Salvador, Honduras), en los preparativos de la explosión
del vuelo de cubana de aviación, o en la tranquilidad de las calles
miamenses.
Mucha de la información que contiene el texto fue suministrada al
gobierno de Estados Unidos en diferentes oportunidades y aunque
algunas revelaciones fueron expuestas por el Washington Post y el
New York Times, en ninguno de los casos Washington se mostró
interesado, afirmó Allard.
Durante la presentación del libro, Tubal Páez, presidente de la
Unión de Periodistas de Cuba, resaltó la pertinencia de los métodos
investigativos del autor, y honró a una representación de familiares
de las víctimas del terrorismo, presentes en la ocasión, quienes aun
sufren el dolor infinito por la pérdida de sus seres queridos.