La confrontación entre la Casa Blanca y
el Congreso estadounidense por la guerra en Iraq continuará hoy en
el feriado por Acción de Gracias, cuando el presidente George W.
Bush pretende emitir una nueva exigencia a los demócratas.
Según voceros de la rama ejecutiva, el gobernante republicano
enviará un mensaje a sus opositores políticos para conminarlos una
vez más a aprobar las demandas de presupuesto de la Oficina Oval.
Cuando el Capitolio regrese a las actividades tras el receso
invernal, W. Bush quiere una acción rápida por parte de los
legisladores para dirigir fondos suplementarios hacia las
operaciones bélicas en la nación árabe.
Los republicanos en el Senado bloquearon la semana pasada
esfuerzos demócratas por condicionar la entrega de 50 mil millones
de dólares para la guerra, a un plan para el retorno de las tropas
norteamericanas en la nación del Medio Oriente.
También los del partido azul neutralizaron una iniciativa de los
correligionarios de Bush para destinar 70 mil millones a la
contienda, sin condiciones sobre el retiro de efectivos.
De acuerdo con el mandatario tejano, una porción de las unidades
de combate regresarán a casa el próximo año debido a que autoridades
de seguridad iraquíes se están comprometiendo con el total control
castrense en el territorio oeste-asiático.
Los demócratas, con mayoría en el Congreso desde hace un año,
deberían optimizar sus medios para frenar las políticas belicistas
del presidente W. Bush, comentó una reseña del medio alternativo
AlterNet.
Doce meses después de alzarse con el liderazgo del Capitolio, los
opositores de la Casa Blanca están enfrentando sin éxito a un jefe
de Estado cada vez más débil e impopular, apuntó la fuente.
Actualmente -señala AlterNet- muchos votantes norteamericanos
sienten una desilusión amarga hacia el Partido Demócrata porque
hasta el momento no consiguió detener las continuas transgresiones
de la Constitución nacional por parte de la Oficina Oval.
Los del partido azul no deben firmar más cheques en blanco para
la contienda bélica y tienen que concentrarse además en anular el
polémico programa de vigilancia interna del gobernante, agrega la
fuente.