El
juez Michael Mukasey, admite que la técnica conocida como "el
submarino" es repugnante, pero se niega a decir si equivale a un
método de tortura. Aun así, los senadores demócratas Charles Schumer y
Dianne Feinstein votaron a favor de su confirmación como fiscal
general de EE.UU.
Mukasey, Schumer y Feinstein deberían hablar con el periodista
francés Henri Alleg. Editor de un periódico en Argelia, en 1957 fue
sometido al llamado "submarino", o "waterboarding", por el ejército
francés, cuando los franceses intentaban aplastar el movimiento
independentista argelino. El periodista, de 86 años de edad, habló
conmigo desde su casa en París:
"Me pusieron sobre una tabla, me sujetaron a ella con correas y me
acercaron a un grifo. Me cubrieron la cara con un trapo. Enseguida el
trapo se llenó de agua. Uno tiene la sensación de estar ahogándose. El
agua corría por toda mi cara. No podía respirar. Es horrible, una
sensación horrible de tortura y de muerte, de estar a punto de morir".
El periodista Stephen Grey, cuyo documental Rendición
Extraordinaria se emite en los canales de TV de la PBS, me contó: "Yo,
como muchos periodistas, debería publicar una corrección, en realidad
una disculpa, porque todos hemos dado a conocer a ‘el submarino’ como
una simulación de ahogamiento. Está claro, según los que lo han
practicado, que se trata de un ahogamiento real... es algo que causa
un fuerte impacto en la conciencia y, por lo tanto, estamos hablando
de tortura".
En una encomiable demostración de compromiso con su trabajo, el ex
fiscal general adjunto en funciones, Daniel Levin, según ABC News, se
sometió al "submarino" cuando la Casa Blanca le encargó que
replanteara su postura oficial sobre la tortura en el 2004. Cuando
llegó a la conclusión de que "el submarino" es una forma de tortura,
fue desplazado de su cargo.
El pasado 5 de noviembre, activistas contra la tortura efectuaron
una demostración real de un "simulacro de ahogamiento" frente al
Departamento de Justicia. El actor de 26 años Maboud Ebrahimzadeh se
ofreció como voluntario para ser la víctima. Al terminar la sesión,
estaba al borde del llanto: "Es la experiencia más aterradora que he
vivido. Y, a pesar de que es un ambiente controlado, cuando el agua
entra en tus pulmones, quieres gritar, pero no puedes, porque ni bien
lo haces te ahogas".
Cuatro abogados militares enviaron una carta a Patrick Leahy,
presidente del Comité Judicial del Senado, declarando lo siguiente:
"El ‘submarino’ es inhumano, constituye tortura y es ilegal".
Veinticuatro ex agentes y analistas de inteligencia manifestaron su
acuerdo con los abogados militares, añadiendo: "Sea que los servicios
de inteligencia de EE.UU., estén actualmente usando o no esta
práctica, debería ser bien fácil para él (Mukasey) responder".
A pesar de esto, Mukasey declaró ante el Comité Judicial del
Senado: "Desconozco lo que implica esta técnica, no sé si ‘el
submarino’ es una forma de tortura".
En la audiencia del Comité Judicial en la que se votó sobre el
nombramiento, Leahy dijo: "Ningún senador debiera ser cómplice de las
manipulaciones legales de esta administración. Hemos perseguido las
llamadas ‘torturas del agua’ durante más de 100 años".
Soldados de EE.UU., han sido procesados por participar en
simulaciones de ahogamiento en Filipinas en 1901 y en Vietnam en 1968.
Estados Unidos encarceló a un oficial japonés en 1947 por usar este
método contra tropas estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial.
El senador Edward Kennedy añadió: "No se equivoquen: el submarino
ya es ilegal para la ley estadounidense. Es ilegal según las
Convenciones de Ginebra, que prohíben ‘ofensas contra la dignidad
personal’, lo que incluye el trato cruel, humillante y degradante. Es
ilegal según la Ley contra la Tortura, que prohíbe actos ‘destinados
específicamente a infligir sufrimiento severo ya sea mental o físico’.
Es ilegal según la Ley sobre el Trato a los Detenidos, que prohíbe el
‘trato cruel, inhumano o degradante’. Y viola la Constitución".
El senador prosiguió: "El simulacro de ahogamiento es una asfixia
en cámara lenta que proporciona suficiente tiempo para contemplar la
inevitabilidad del desmayo y la muerte. Normalmente la persona que lo
sufre se pone histérica durante el proceso. Para los no iniciados
resulta horrible observarlo, y si sale mal puede llevar a una hipoxia
terminal. Cuando se hace correctamente, es una muerte controlada".