Santiago de Cuba.— La exquisitez polifónica y expresiva del
Orfeón Santiago, interpretando un repertorio tan cubano como
universal, prestigiaron la apertura de la XXVII edición del Festival
Internacional de Coros, que al decir de la directora del coro Exaudi,
María Felicia Pérez, confirma el nivel alcanzado por nuestras
agrupaciones vocales y expresa cuánto hace la Revolución por el
mejoramiento espiritual de su pueblo.
Este es uno de los festivales más antiguos del país y el noveno
que de forma consecutiva tiene carácter internacional y su sede en
la Sala de Concierto Dolores de la Ciudad Héroe, pues surgieron en
1961 cuando Cuba se convirtió en el primer territorio libre de
analfabetismo en América, de ahí su simbolismo en la cultura de la
isla, señaló la profesora.
Acto seguido el Orfeón San-tiago, bajo la batuta de Daria Abreu y
en noche de gala por sus 47 años, dio magistral demostración de los
progresos y prestigio alcanzado por el canto coral cubano.
El programa de la velada incluyó las estampas poéticas de Mirta
Aguirre sobre Camilo, el Ché y Fidel musicalizadas por Electo Silva
y los homenajes a Alejandro García Caturla, Pablo Neruda, Nicolás
Guillén, Violeta Parra y la música coral contemporánea.
Ovación muy merecida obtuvo el estreno de la pieza Santiaguera
y la reposición de otras obras del célebre Miguel Matamoros, una
suerte de deuda bien pagada por Orfeón que sin alterar las raíces
originales de la trova y las serenatas las reprodujo magistralmente
en el canto colectivo.
En la segunda jornada se escucharon otras soluciones vocales de
talla universal interpretadas por los coros Sirena, Exaudi, Corávila
y el del Centro Universitario Regional de Nagua, de República
Dominicana.
La fiesta del canto vocal llegará hasta centros estudiantiles y
laborales. Su clausura está prevista para el 25 de noviembre, e
incluye las rondas corales que partirán desde varios puntos de la
ciudad y concluirán en el céntrico Parque Céspedes.