Camino a la recuperación

Tuneros ponen en tensión sus fuerzas

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— La ascendente incorporación de fuerzas y medios pertenecientes a empresas y organismos del territorio, continúa aquí para enfrentar los estragos que dejaron las lluvias asociadas a Noel en cerca de 4 500 viviendas, instalaciones económicas, plantaciones agrícolas y 2 494 kilómetros de vías: 1 153 de ellos inaccesibles o severamente dañados.

Foto:Ernesto Peña LeyvaPuntos como este, en la carretera de Manatí, requerirán para su restauración un colosal esfuerzo.

Mientras hombres y equipos de la construcción alistan la vieja carretera que conduce hacia Manatí (como alternativa a la interrupción en la vía principal), o restauran tramos peligrosamente averiados en la arteria central (hacia Guáimaro), fuerzas del Ministerio del Azúcar desaguan y devuelven el paso en caminos rurales y otras rutas, donde 76 comunidades quedaron incomunicadas.

Igual actividad involucra a trabajadores y especialistas del Ministerio de la Agricultura concentrados básicamente en puntos del norte tunero, donde ya han recuperado los primeros 7 kilómetros de aproximadamente 20 que resultaron muy perjudicados en la carretera del polo turístico de Covarrubias.

En las tareas recuperativas también intervienen medios de transporte para la construcción civil y el mantenimiento vial, así como personal de los servicios comunales empeñados en revertir el preocupante estado que presentan numerosas avenidas principales y calles de la ciudad.

Adelantar todo cuanto se pueda, sobre la base de las potencialidades territoriales, es lo que ha permitido situarles algunos recursos a las primeras 485 familias con los cuales enfrentar las secuelas del reciente temporal, según datos suministrados por la Dirección Provincial de la Vivienda.

Como es habitual en situaciones similares, la ayuda del país y la solidaridad entre provincias comienza a materializarse en renglones tan necesarios como las tejas infinitas de fibrocemento, zinc, cartón de techo, acero, puntillas y otros materiales que, de acuerdo con la voluntad política y administrativa del territorio, deberán ser ubicados y empleados bajo un riguroso y justo criterio de objetividad y eficiencia que permita resolver en el menor plazo las situaciones más apremiantes.

 

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