Mientras hombres y equipos de la construcción alistan la vieja
carretera que conduce hacia Manatí (como alternativa a la
interrupción en la vía principal), o restauran tramos peligrosamente
averiados en la arteria central (hacia Guáimaro), fuerzas del
Ministerio del Azúcar desaguan y devuelven el paso en caminos
rurales y otras rutas, donde 76 comunidades quedaron incomunicadas.
Igual actividad involucra a trabajadores y especialistas del
Ministerio de la Agricultura concentrados básicamente en puntos del
norte tunero, donde ya han recuperado los primeros 7 kilómetros de
aproximadamente 20 que resultaron muy perjudicados en la carretera
del polo turístico de Covarrubias.
En las tareas recuperativas también intervienen medios de
transporte para la construcción civil y el mantenimiento vial, así
como personal de los servicios comunales empeñados en revertir el
preocupante estado que presentan numerosas avenidas principales y
calles de la ciudad.
Adelantar todo cuanto se pueda, sobre la base de las
potencialidades territoriales, es lo que ha permitido situarles
algunos recursos a las primeras 485 familias con los cuales
enfrentar las secuelas del reciente temporal, según datos
suministrados por la Dirección Provincial de la Vivienda.
Como es habitual en situaciones similares, la ayuda del país y la
solidaridad entre provincias comienza a materializarse en renglones
tan necesarios como las tejas infinitas de fibrocemento, zinc,
cartón de techo, acero, puntillas y otros materiales que, de acuerdo
con la voluntad política y administrativa del territorio, deberán
ser ubicados y empleados bajo un riguroso y justo criterio de
objetividad y eficiencia que permita resolver en el menor plazo las
situaciones más apremiantes.