.— Cientos de residentes de la
localidad californiana de Potrero expresaron su rechazo a la
instalación de una base de entrenamiento militar de la empresa
Blackwater en esa comunidad fronteriza, reporta hoy el diario La
Opinión.
En una carta a las autoridades, los pobladores manifestaron su
negativa al establecimiento del enclave y exigieron la destitución de
los cinco miembros del Grupo Comunitario de Planeación de Potrero (CPG)
que votaron a favor del centro de adiestramiento.
Los residentes afirmaron que su postura es una respuesta a la mala
reputación de la compañía y al temor de que cuerpos paramilitares
actúen en la zona, que puede sufrir daños en su ecosistema a causa de
los entrenamientos militares.
Recientemente el CPG aprobó por cinco votos a favor y uno en contra
el proyecto Blackwater West, para el establecimiento de un polígono en
Potrero.
Christian Ramírez, director de Amigos Americanos, calificó de
preocupante la idea de instalar una base en esa comunidad, localizada
a unos 50 kilómetros al este de San Diego.
"Crearía serios problemas, ecológicos, pero también en materia de
derechos humanos porque no hay una dependencia oficial que vigile a
esta empresa. Es muy cuestionable que exista una compañía que se
dedique a hacer la guerra y que se quiera instalar aquí", afirmó el
activista.
Blackwater tiene contratos millonarios con el gobierno
estadounidense, a cargo de la seguridad del personal diplomático
norteamericano.
El 16 de septiembre último, guardias de esa firma generaron un
tiroteo en Bagdad, acción en la que murieron 17 civiles iraquíes.
Varios testigos aseguran que los agentes abrieron fuego sin ser
provocados.
A mediados de octubre, el Centro para los Derechos
Constitucionales, una asociación defensora de los derechos humanos,
demandó a Blackwater por crímenes de guerra en la nación ocupada.
La querella fue presentada ante un tribunal federal en esta capital
a nombre de un sobreviviente y familiares de tres víctimas de la
balacera, que dejó además un saldo de 22 heridos.